El suelo urbanizado del área metropolitana de Barcelona ha crecido un 258% en 50 años

maig 2, 2008

Una exposición enseña a vista de pájaro la acción depredadora del urbanismo en cinco

Francesc Peirón (La Vanguardia)

A vista de pájaro – y en esta ocasión no es una frase hecha o un lugar común, como se verá-, se comprueba que la dispersión de la urbanización, el urban sprawl,es el fenómeno más preocupante de los relacionados con los usos del suelo, mucho más que el de las infraestructuras. En medio siglo, de 1956 al 2006, la urbanización – proceso calificado de “cáncer imparable”- ha crecido un 258% en cinco áreas urbanas, entre las que se incluyen las metrópolis de Barcelona y Madrid, cuando la población, sin embargo, “sólo” se ha doblado. El entorno de la capital catalana ha crecido 72 km2en el total de suelo urbanizado en ese tiempo. La dimensión se entiende un poco más si se tiene en cuenta que Barcelona no supera los 100 km2y el continuo urbano de los 13 municipios de la región metropolitana alcanza los 226 km2.Si se mira el conjunto de España, y a pesar de tener un peso demográfico muy inferior, se han producido, sólo entre el 2000 y el 2006, más viviendas que en Alemania y el Reino Unido juntos. Más, también, que en Estados Unidos.

Son datos que forman parte del hilo argumental de la exposición inaugurada esta semana en Madrid, en las Arquerías de Nuevos Ministerios, en el paseo de la Castellana, que han sido obtenidos y trabajados por un equipo de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). La muestra, que se podrá ver hasta el día 10, se titula Cinco paisajes por cincuenta años resulta espectacular ver la huerta de la manga del mar Menor de ayer con el asfalto de hoy-, y de Córdoba – una ciudad “con un crecimiento de difícil explicación”, por excesivo, según los expertos-, además de las dos grandes capitales españolas.

Los quince investigadores del Centre de Política del Sòl i Valoraciones (CPSV), dirigidos por Josep Roca Cladera, han georreferenciado más de 6.000 imágenes aéreas en blanco y negro tomadas en 1956, año en que se produjo el denominado vuelo americano.Esto es, el vuelo fotográfico que el ejército de Estados Unidos hizo de la Península y de las Baleares. Estas imágenes se han relacionado con otras conseguidas mediante el satélite SPOT cinco décadas después. El urbanismo de los campos de golf queda retratado, o el de la ocupación masiva de la costa mediterránea o la irrupción de polígonos industriales y de viviendas.

De esta comparación se concluye que, pese a todo, Barcelona y su entorno han tenido un crecimiento importante de suelo urbanizado “pero no exagerado”, en gran parte por un buen desarrollo de políticas de reciclaje de suelo, donde el distrito tecnológico 22@ del Poblenou, el antiguo Manchester catalán,se convierte en caso modélico.

Así lo apunta Josep Roca, que es el comisario de la exposición junto a Jesús Leal Maldonado, director del departamento de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. Leal asegura que, entre una fecha y la otra, el aumento total del parque de viviendas supone multiplicar por 3,6 veces la existentes a mitad del siglo XX. Si esto se traslada a la ocupación urbana, “habría que pensar en una ocupación del suelo que podría ser del doble de ese crecimiento”. El resultado, añade, son “ciudades irreconocibles” respecto a 1956.

En estos años, las cinco áreas examinadas se han expandido de de forma considerable ya que suman 673 km2urbanizados. Esta mancha equivale a cinco ciudades de Madrid de la dimensión que tenía hace 50 años. Dentro de este contexto, Barcelona es la que sale mejor parada. Su porcentaje de nueva ocupación residencial asciende al 88% (72 km2),mientras que Madrid sube hasta el 224%, que es la cifra que se obtiene de un crecimiento que se sitúa en 320 km2.

Aunque Alicante, Murcia y Córdoba crecen entre las tres, en número absoluto, un total de 281 – menos de la mitad, su proporción es muy superior a las de Madrid y Barcelona. En este sentido, la cima la alcanza la región murciana, con un 673% en relación con lo que había, lo que da una dimensión de lo que algunos han calificado como la epidemia del cemento. Para Córdoba, el guarismo se queda en 673%, en tanto que Alicante, otra zona con mucha tirada hacia el ladrillo, se encuentra en el 445%.

“Si se comparan – concluye Jose Roca-, el crecimiento de Barcelona es limitado y compactado. Es importante, pero no es exagerado. Se han hecho mejor los deberes”. En la capital catalana – “exponente máximo del modelo de ciudad compacta”- el consumo de hectáreas por cada mil habitantes está en el 6,11 (4,8 a mediados del pasado siglo) y Madrid en 10,5 (por 7,27). Sin embargo, lo espectacular reside en los otros tres análisis: Córdoba, del 4,9 al 20,3; la costa de Alicante, del 9,30 al 21,6; y, por delante de todos, Murcia: del 9,1 al 34,1.

“El análisis de estos 50 años – avisa- nos permite ver las limitaciones del crecimiento. El modelo del desarrollismo no puede ser un escenario de futuro. El pan para hoy puede convertirse en el hambre para mañana”.

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