Archive for 21/03/2006

Protesta al Guinardó pel canvi de sentit d’un carrer. El nou ús de Mare de Déu de Montserrat empitjora la mobilitat, segons els veïns

Març 21, 2006
 
 Un cartell de protesta i diversos cotxes en contra direcció, ahir. Foto:  GUILLERMO MOLINER
Un cartell de protesta i diversos cotxes en contra direcció, ahir. Foto: GUILLERMO MOLINER

Ayuntamiento e Interior se enfrentan por el botellón

Març 21, 2006

Clos pide ayuda para que Barcelona no se convierta en “la capital de los incívicos”

Tura anuncia que los Mossos serán más contundentes ante los violentos si hay nuevas convocatorias  

LA VANGUARDIA – 21/03/2006
BARCELONA | REDACCIÓN

Los disturbios ocurridos tras el intento de celebración del macrobotellón en el Raval han provocado una crisis entre el Departament d´Interior y el Ayuntamiento de Barcelona. Ambas instituciones se hacen reproches mutuos sobre la actuación de cada uno de los cuerpos policiales implicados: la Guardia Urbana y los Mossos d´Esquadra. Las relaciones entre los responsables políticos de una y otra fuerza de seguridad hace tiempo que no pasan por sus mejores momentos. Sin embargo, el caso del botellón ha hecho que afloren las desconfianzas de manera palmaria.

El Ayuntamiento insiste desde hace tiempo en que los Mossos deben implicarse en la aplicación de la ordenanza municipal sobre civismo, a lo que Interior se niega de lleno. El alcalde firmó una disposición sobre el botellón del Raval el pasado día 14 que sólo hablaba de cumplimiento de la ordenanza y dedicaba un párrafo final a solicitar el apoyo de la policía autonómica para que colaborara con la Guardia Urbana. Nada se decía sobre orden público en este documento.

La misiva causó además enojo en Interior porque en ningún momento se mencionaron la expresión “Mossos d´Esquadra”. Para tan “incomprensible omisión”, según fuentes de Interior, se utilizó la fórmula “solicitar (apoyo) a los otros cuerpos de seguridad con competencias en la ciudad de Barcelona”, cuando no existe otra policía con responsabilidad en orden público en la capital catalana que no sean los Mossos.

El anuncio hecho por Jordi Hereu, concejal de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento, el día anterior al macrobotellón sobre el tipo de operativo policial diseñado y haste el número total de agentes de ambos cuerpos -al menos 350- que iban a desplegarse causó tanta sorpresa como disgusto. Interior mantiene una estricta política en estos casos, y es el de no hablar nunca del detalle de este tipo de operaciones.

Aunque el Ayuntamiento ha evitado el choque y ha defendido el papel de los Mossos en los altercados, hubo quejas desde dentro de la Guardia Urbana de la supuesta tardanza de la policía autonómica en actuar, aunque después se empleara a fondo. Fuentes conocedoras de la polémica explican que ese supuesto retraso se debió más a las órdenes emanadas de las más altas jerarquías políticas de uno y otro cuerpo que de una falta de pericia policial.

La pugna ha llegado hasta tal punto, que Interior se plantea un cambio de estrategia cuando realice acciones combinadas con la Guardia Urbana. “La próxima vez, actuaremos de manera distinta, tendremos que tomar medidas más drásticas”, avanzó Montserrat Tura ayer. La consellera no dio más detalles al respecto, ya que “el factor sorpresa será fundamental”.

Tras anunciar que se va a hacer una “revisión crítica” sobre el operativo policial llevado a cabo -“no hemos podido evitar los daños”, reconoció Tura-, la titular de Interior recordó que estaba diseñado para asegurar el cumplimiento de la ordenanza del civismo, que prohíbe el consumo de alcohol en la vía pública siempre que pueda provocar molestias, tal como había dispuesto Clos. Así, los urbanos debían imponer sanciones administrativas a quienes transgredieran la norma. “Y esto se hace dialogando -precisó Tura- y esperábamos que fuese así”. Pero la realidad fue otra. “Los grupos a los que se dirigió la Guardia Urbana no respondieron con la palabra sino con el lanzamiento de objetos”, recordó la consellera. Y fue en ese momento, prosiguió Tura, cuando actuaron los Mossos, con el objetivo de proteger a los agentes de la policía municipal y mantener el orden público. “El dispositivo no debía alterar la libre circulación de las personas -aseguró- pero, vistas las consecuencias, habrá que prever otro más potente”. Tura confía en “la comprensión de los ciudadanos”, para que nadie crea que “tantos policías en este tipo de actuación son innecesarios”.

La consellera de Interior cargó contra los convocantes del macrobotellón por no dar la cara. “Las personas que se esconden detrás del anonimato son cobardes”, manifestó, aunque se mostró satisfecha de que haya detenidos, “que tendrán que rendir cuentas ante la justicia”.

Tura explicó que tienen edades de entre 16 y 38 años y que sólo 18 de los 56 detenidos residen en Barcelona. Además de miembros de grupos antisistema, entre los arrestados hay delincuentes con antecedentes por robo e incluso por violencia doméstica y jóvenes no fichados “que se vieron en medio de la espiral de violencia y participaron”. Sobre la posibilidad de que alguno fuese detenido por error, la consellera aclaró que “cuando la policía detiene a alguien es porque cree que está haciendo algo ilícito”. Tura dijo que todos los casos “se verán en los juzgados”. J.G., de 24 años, denunció que, además de arrestarlo sin motivo, le mantuvieron por error en la comisaría de los Mossos dos noches más de lo debido sin comunicárselo a sus familiares, que le creyeron desaparecido.

El alcalde trató de evitar que la discusión sobre los incidentes se centre en los fallos del dispositivo policial. Pero no logró disimular el malestar de su gobierno, que entiende que no es la primera vez que la Guardia Urbana se ha visto desarbolada y poco acompañada ante la acción de los violentos. Aun así, insistió en que lo importante es evitar que “200 o 250 personas” que provocan sistemáticamente altercados de orden público y agresiones a la policía local arraiguen en la ciudad.

El alcalde tiene claro que disturbios como los del pasado fin de semana requieren una “actuación policial sostenida” porque “no se trata de un problema de una noche, sino de algo mucho más serio”. Por ello pidió a Generalitat y Gobierno central que “nos ayuden con todos los mecanismos policiales, jurídicos y de información para impedir que Barcelona se convierta en la capital de los comportamientos incívicos”.

Aunque no quiso mostrar ningún amago de críticas a Interior, Clos recordó que los responsables del orden público son los Mossos. El Ayuntamiento, además de personarse como parte afectada en todos los procesos judiciales abiertos, aplicará a las personas identificadas las sanciones que prevé la ordenanza.

Los graves disturbios que sucedieron al fracasado botellón han derivado en una pelea política que se trasladará al pleno del viernes. A pesar de que el alcalde pidió a todos los grupos que le ayuden a consensuar las políticas de prevención y de “erradicación” de los violentos, la oposición elevó el tono de sus críticas. El líder de CiU, Xavier Trias, dijo que la dotación policial “fue insuficiente” y que falló la coordinación entre los dos cuerpos. “Hay que tener claro un protocolo de actuación de la Urbana y su relación con los Mossos porque, aunque hicieron lo que pudieron, el resultado fue un desastre”. Alberto Fernández cargó contra Clos y Tura. El dirigente del PP reclamó a la consellera “que admita que ha habido tolerancia y que grupos antisistema de toda Europa practican la violencia en Barcelona”, como ha denunciado muchas veces su partido.

Tot és poc per als veïns que no poden dormir.Els afectats pels sorolls dels bars denuncien l’absència d’inspectors

Març 21, 2006

La falta de vigilància permet que molts locals funcionin sense llicència 

Quan els bars tanquen els clients es queden pels voltants consumint, xerrant i posant música des del seu vehicle Mireia Rourera

Totes les intencions que anuncia l’Ajuntament de Barcelona per intentar frenar la concentració d’oci nocturn, en el sentit d’augmentar les restriccions i la moratòria d’obertura de bars en determinats carrers o districtes, són poques per als veïns que malviuen per culpa dels sorolls. I que els empresaris del sector encara vulguin horaris més “laxes” els aterreix. L’opinió dels veïns dels barris amb més aglomeració de bars i discoteques que, des de fa anys, reivindiquen del dret a poder dormir és que, “si l’Ajuntament volgués, fa temps que ho podria haver solucionat”. Els veïns entenen que, per molta normativa que s’afegeixi a la que ja hi ha, “si no hi ha inspectors per fer complir al norma, tot quedarà igual”.

“El problema és que aquí ningú ve a inspeccionar res”, es queixa Ignasi Planas, de la Plataforma contra el Soroll del Barri Gòtic, que assegura que en aquesta zona de la ciutat la prohibició total d’obrir nous locals s’ha burlat amb picaresca i amb la falta total de vigilància per part de l’Ajuntament. Planas manté que molts locals de copes de nit han estat funcionant sense cap tipus de llicència o amb llicència de, posem pel cas, xarcuteria davant la impunitat municipal.

Sarrià – Sant Gervasi és una altra de les zones on la concentració de bars i terrasses fan força intranquil·la la vida dels veïns. “Això comença el dijous a la nit i ja no para fins diumenge. Els sorolls i la brutícia són un continu, sobretot dijous, divendres i dissabtes a la nit”, explica l’Amèlia, una veïna que viu davant del mercat Galvany, al carrer Santaló. I explica: “Com que s’emporten els gots de vidre dels bars, van baixant pel carrer xerrant i bevent, s’aturen en una cantonada o en un portal i allà abandonen els vasos, que s’acaben trencant. També tenim un altre problema, i és que es pixen per tot arreu, a les cantonades especialment”. Coincideix amb l’Amèlia el responsable del quiosc del carrer Santaló cantonada amb carrer Calaf. “Els dissabtes i diumenges obro a dos quarts de set del matí, i les cantonades del quiosc, especialment una, fan una pudor insuportable perquè s’hi han pixat. Cada cop ho haig de regar i tirar-hi lleixiu, i és una molèstia enorme”, explica. Però comenta: “Com que no tenen on anar a fer pipí, en fan en totes les cantonades. Crec que la meva és una de les preferides”.

La Neus, en aquest cas veïna d’un primer pis del carrer Marià Cubí, es queixa que les nits de cap de setmana els sorolls són continus fins a les “quatre o cinc del matí”. En tot cas, admet que ja ha desistit de trucar a la Guàrdia Urbana. “Per què? Si els truques tampoc vénen i si vénen no fan res!”, assegura. Segons aquesta veïna, encara que els bars tanquin a l’hora que ho han de fer, és molt molest l’enrenou que es genera al seu voltant, perquè “la gent es queda rondant per aquí… xerrant a peu dret o posant música al cotxe”.

La Carme Sánchez és una veïna del carrer Amigó que encara no fa sis anys havia viscut a Gràcia. “La veritat és que en tots dos barris el soroll és infernal, però ara que visc a Sant Gervasi haig de reconèixer que abans el soroll i, sobretot, la brutícia, eren molt pitjor”. Un problema afegit que generen els bars i les terrasses és la impossibilitat dels veïns per aparcar. “Sempre que sortim agafem un taxi perquè, si no, quan tornes a casa és absolutament impossible deixar el cotxe”, explica aquesta veïna.

El responsable de la Plataforma contra el Soroll a Gràcia, Andreu Mora, reitera les queixes contra la falta d’autoritat de l’Ajuntament, que és la que “dóna ales als locals per incomplir sistemàticament la llei”. Per altra banda, hi afegeix la queixa per la impunitat amb què actuen els estrangers que vénen a Barcelona “a descontrolar-se a la via púbica, a pixar-se i a fer soroll a la nostra ciutat, i després marxen sense conseqüències”.

Cal una acció contundent o una reforma radical. La guàrdia municipal

Març 21, 2006

Imaginin la situació: una senyora va en cotxe per un carrer cèntric de Barcelona, i els altres ocupants del vehicle són un senyor d’edat provecta i tres nens d’edats compreses entre deu i tretze anys. Troben una patrulla de la Guàrdia Urbana que els adverteix que el senyor no duu el cinturó de seguretat. L’admonició es dóna per rebuda i el senyor gran es lliga tal com diu la norma, però hi deu haver en l’actitud de la senyora alguna cosa no prou submisa, o prou agraïda per la multa perdonada, que fa que els guàrdies la segueixin, consultin l’ordinador i la tornin a aturar quatre cantonades més enllà.

Resulta que la dama té el carnet de conduir caducat, i no pot continuar circulant ni un metre més. Ella els dóna la raó, i els mostra que hi ha tres nens, és l’hora de sopar, fa fred, la persona gran té serioses dificultats per caminar i, a més, són a dues cantonades de casa. Els municipals li responen que facin el favor de baixar tots immediatament, que aquest cotxe queda immobilitzat aquí mateix i que si abans de deu minuts no se’n fa càrrec algú amb els papers en regla, la grua se l’endurà al dipòsit. La senyora prova d’argumentar, i l’autoritat entra en una escalada de males maneres i amenaces.

Per descomptat, protegir i acompanyar els nens i la persona gran a casa no forma part de les obligacions del cos armat. Espantada de debò, la senyora truca un amic. Aquest arriba, mostra el carnet i s’endú el cotxe sense més problemes. Problemes, per cert, que podria haver tingut perquè el treuen d’una celebració i porta algunes copes entre cap i coll. Però, com si de jugadors i àrbitres de futbol es tractés, la seva actitud deu ser prou asèptica perquè l’autoritat no li busqui les pessigolles.

Cal perseguir la infracció i el delicte? Certament, però ja que això i la punició consegüent estan subjectes a l’atzar, potser caldria ser una mica selectiu i perseguir qui de debò s’ho mereix, qui representa un perill per la resta de la societat, o sigui els automobilistes que sembla que vagin a apagar foc, que giren d’un cop de volant sense posar l’intermitent i tirant-se’t a sobre, que se t’amorren per darrere a tocar, fent que preguis a tots els déus no haver de frenar, els motoristes que fan eslàlom entre els altres vehicles, per la vorera o saltant-se semàfors. Aquests són els perillosos de debò. Perquè en l’escena que els acabo de relatar, i que no personalitzaré perquè no es confongui ningú amb possibles implicacions sentimentals, el perill per la societat no eren els ocupants del vehicle, sinó la policia.

 Les gràcies de l’autoritat local no s’acaben aquí. Quan ells se salten les contínues, se salten els semàfors i deixen el cotxe allí on els passa per les parts nobles, per a tot això hi deu haver una raó, tant en el sentit lògic de l’expressió com en el de necessitat moral. Davant d’una urgència, la policia no deu haver-se de preocupar de deixar el cotxe d’acord amb la llei. Però, ai, una raó no sempre és una justificació. Aquesta moneda té una altra cara: és edificant, per a la ciutadania, veure com l’autoritat se salta de manera sistemàtica les normes que ella mateixa dicta, defensa i al cap i la fi et castiga si tu no compleixes?

Perquè, a més, un cop posats a transgredir, on és el límit? Un cop l’agent de la llei s’ha saltat amb escreix el límit de velocitat i ha envaït el carril esquerre, enviant a la cuneta els qui amb tot el dret i dins de la llei li venien de cara, què el priva, si el cotxe se li espatlla, de requisar el primer que trobi? Això ho hem vist a les pel·lícules, però la seqüència lògica no s’atura aquí. Què el priva d’entrar en una botiga i endur-se’n l’estri que necessita sense pagar-lo? I d’estomacar el botiguer que s’hi resisteix?

Tot plegat ho percep la ciutadania. És apreciable, i ja quasi un tòpic, el contrast del nostre policia amb el bobbie anglès, que plàcidament forma part del paisatge urbà: aquí, la gent continua fugint dels representants de l’autoritat, i això no diu gaire a favor de la democratització dels serveis administratius.

Curiosament, la truita s’ha girat: els abans temuts i odiosos grisos van acabar convertits en el que hauria de ser la policia ciutadana: un cos en qui la gent corrent confia perquè els ajudi. Però les coses bones no duren. Això que en diuen la Policia Nacional ja ha desaparegut, i els actuals Mossos ja no són el mateix (hauria de ser optimista i dir “encara no són el mateix”?).

La Guàrdia Urbana de Barcelona -i, pel poc que la conec i l’he patida, la de Girona igual- no són altra cosa que recaptadors d’impostos extres a mà armada, del tot desproveïts del mínim escrúpol i de consciència cívica, del tot mancats del criteri moral que permet discernir fins on pot arribar i arriba l’estricte compliment de la lletra de la llei.

El profund incivisme, el menyspreu als sectors desprotegits de la ciutadania i la grolleria d’aquesta gent urgeixen una acció contundent. O una reforma radical, o la dissolució. Aquest és encara el terreny de la utopia, però és que en el món real, per la feina que fan ja tenim els lladres. Aquests, si més no, guarden les aparences.

Miquel de Palol Escriptor

La destrossa pel ‘botellón’ del Raval ja supera el milió

Març 21, 2006

Tura admet que cal aplicar “dispositius més contundents”. Clos atribueix els danys a un grup “conegut” de violents. Trias acusa l’alcalde d'”improvisar” el desplegament

Els aldarulls pel botellón de dissabte a la matinada s’han saldat amb una factura de desperfectes superior al milió d’euros. Veïns, i sobretot comerciants, feien ahir repàs de la destrossa al barri del Raval, mentre continuava la polèmica per l’actuació dels antiavalots dels Mossos d’Esquadra i la Guàrdia Urbana.

Una vintena de comerços dels carrers Ferlandina, Joaquim Costa i Maria Aurèlia Capmany no van poder obrir portes ahir per diverses destrosses. La Federació de Comerciants Eix del Raval xifra en poc menys d’un milió els danys causats, que s’afegeixen als 60.000 euros en mobiliari urbà malmès i als 45.000 euros de l’Institut d’Estudis Catalans, ja que la seu del carrer del Carme va ser assaltada. Aquest balanç no inclou els portals, persianes o timbres que caldrà canviar per part de les diverses comunitats de veïns i escales.

Els comerços afectats s’afanyaven ahir a fer balanç amb les asseguradores i a reparar els desperfectes. “Alguns no podran obrir fins d’aquí a dos dies, ja que han patit trencadissa als aparadors o robatoris de gènere”, explica Enric Sánchez, president de l’eix de comerços del Raval. Les compensacions pels desperfectes dependran de la modalitat d’assegurança de cada botiga, tot i que “en principi, les companyies no estan posant dificultats en els peritatges”. El president dels comerciants avala “l’actuació policial, ja que els aldarulls no els van provocar els joves que surten de festa i tothom va veure les continuades provocacions contra els agents”.

D’altres veïns alerten que la permissivitat inicial amb els convocants va animar a generar destrosses al barri. Veïns del nord del Raval es queixen de la passivitat policial amb aquest botellón i del perill que va generar la crema de contenidors en carrers tan estrets.

Amb la cinquantena de detinguts en llibertat i amb càrrecs (alguns s’han queixat de detencions aleatòries), és hora del balanç policial. La consellera d’Interior, Montserrat Tura, va insistir a defensar l’operatiu, tot i admetre que caldrà desplegaments “més contundents”. Tura atribueix la batalla campal al fet que s’afegís a la convocatòria un grup de “delinqüents amb antecedents i joves antisistema i radicals europeus” que havien arribat a Barcelona per participar en una altra manifestació de suport als acusats de posar les bombes casolanes l’any passat. Un grup que s’hauria afegit al “substrat violent” de persones que ja actuen a l’àrea metropolitana.

L’alcalde de Barcelona, Joan Clos, es va abonar a aquesta tesi: “Són 200 o 250 violents coneguts que es dediquen a rebentar actes per sistema”. Clos creu que “aquest col·lectiu s’adapta al dispositiu policial”, per això “no hi ha una solució perfecta”. L’alcalde va admetre que “ja vam tenir un precedent molt greu [un guàrdia urbà continua greu per una agressió en una baralla amb joves al Gòtic] i no estem disposats a tolerar-ho”. Tot i això, assegura que una “sobreactuació policial” hauria tingut pitjors conseqüències, segons l’alcalde. Aquesta agressió recent serveix a l’oposició municipal per recordar a Clos que hauria d’haver aplicat un control més contundent dels concentrats a la rambla del Raval. Xavier Trias advertia que el dispositiu va ser “insuficient” i proposa que l’Ajuntament i el govern compensin els afectats “i posteriorment ja es reclamarà els diners als responsables” dels aldarulls. Trias qualifica “d’improvisació” la coordinació Mossos-Guàrdia Urbana i reclama una trobada de tots els grups municipals per debatre l’aplicació de l’ordenança de civisme.

També el president del grup del PP, Alberto Fernández Díaz, va lamentar “la incompetència” de Tura i Clos a l’hora de controlar la concentració. El PP no es cansa de repetir que Barcelona ha atiat durant anys “l’efecte crida als violents europeus”.

Barcelona gairebé no té pisos de lloguer de menys de 600 euros

Març 21, 2006

L’arrendament dels habitatges a la Ciutat Comtal s’encareix un 11,3% el 2005, tres vegades més que la inflació

El districte de l’Eixample perd immobles disponibles en favor d’altres zones 

Bon Pastor, Trinitat Vella i Ciutat Meridiana: són els únics barris de Barcelona on es pot llogar un habitatge per sota del 600 euros mensuals, concretament, a 428,2, 515,8 i 596,9 euros respectivament. El salari mínim interprofessional és avui de 540,9 euros al mes.

Aquestes xifres es calculen en funció del preu del metre quadrat i de la superfície mitjana dels habitatges en cada barri. A Bon Pastor, es paguen per metre quadrat 7,5 euros mensuals, i s’ha considerat que la superfície mitjana dels pisos de la zona és de 56,9 metres quadrats. En el cas de Trinitat Vella es paguen 9,4 euros per metre quadrat per uns habitatges de 54,6 metres quadrats de mitjana.

De fet, segons les dades de la Cambra de la Propietat Urbana, si es calcula la mitjana de preus de lloguer per districtes en lloc de per barris, a Barcelona no es pot llogar un habitatge per menys de 650 euros mensuals, una xifra que es dóna després que el 2005 tanqués l’any amb un creixement dels preus de lloguer de l’11,3%, fins als 779,1 euros mensuals de mitjana.

El metre quadrat a la Ciutat Comtal es paga a 11,8 euros de mitjana. Només en els tres últims mesos de l’any passat, el lloguer mitjà contractat a Barcelona va ser de 807,4 euros mensuals, una xifra un 11,6% superior als 723,1 euros del quart trimestre de l’any 2004.

A més, l’informe de la Cambra de la Propietat Urbana de Barcelona indica que si s’analitzen els preus en termes reals, “es denota una pressió alcista més intensa”. Així, el 2004, llogar un pis s’encaria un 9,4%, mentre que l’IPC pujava un 3,6%.

L’any passat, arrendar un pis costava un 11,3% més, mentre la inflació augmentava un 4,3%. Durant el quart trimestre de l’any passat, es van registrar 6.377 nous contractes de lloguer de pisos a Barcelona, xifra que deixa les altes acumulades a la capital catalana en 23.982 nous contractes el 2005, un 5,9% més que l’any anterior.

Pel que fa a l’oferta, l’estudi destaca que l’Eixample, que representava la quarta part de la quota de mercat de lloguer de Barcelona, ha anat cedint terreny cap a altres zones de la ciutat. En sentit contrari, els districtes “amb una clara tendència a guanyar quota” van ser Sant Martí, Nou Barris i Horta-Guinardó.