Los barrios y el Fòrum

Mai 30, 2004

La metamorfosis que han sufrido más de 200 hectáreas del área noreste de la ciudad y que se puede relacionar de una forma directa con la celebración del Fòrum, afecta a los barrios barceloneses del Poblenou, Diagonal Mar, Maresme y Suroeste del Besòs.

MARTA CARBONELL, BEATRIZ GARDE,
CYRILLE MICHELETTA, LOUISE THIEL
Estudiants de Sociologia de la UB

A primera vista, las obras parecen ofrecer un cambio positivo en el paisaje. ¿Quién iba a imaginar que en una zona donde hasta hace poco había un descampado sin urbanizar, lugar marginal bautizado como la no-ciudad, se convertiría en unos meses en un punto relevante sobre el que giraría la atención internacional? Después del impulso que supusieron los Juegos Olímpicos para la recuperación del frente litoral, la convocatoria del Fòrum impulsaba la finalización de la Diagonal desde Glòries hasta el mar y la recuperación del viejo barrio industrial de Poblenou con el plan Distrito de Actividades 22@BCN. Los habitantes de los barrios vecinos no sólo consiguen, como ellos mismos expresan “hacerse un lugar en el mundo”, sino que constatan que sus pisos se revalorizan considerablemente. De momento, todo parecen ventajas. Por un lado, el Front Marítim por fin es reformado. Por otro, los vecinos del entorno se sienten halagados ante la perspectiva de contar con un nuevo y rico vecindario que será acogido en los grandes rascacielos y hoteles que se construyen. Por último, la ciudad entera se llena de glamour al revertir sobre ella la atención mundial durante 141 días colapsados de espectáculos.

Cambio urbanístico y social
Además de su significación cultural, el Fòrum tiene una enorme trascendencia como operación urbanística y es una puerta abierta a la especulación. Si dejamos de lado las hectáreas que han sido ganadas al mar y el consiguiente impacto ambiental negativo, podríamos quizás entender el proyecto urbanístico del Fòrum como un conjunto de instalaciones positivas para el entorno en el cual han sido creadas: allí se situaban una serie de infraestructuras de imposible reubicación y el Fòrum ofrecía la posibilidad de intentar reintegrarlas. Además, aquella era una de las zonas peor ordenadas de la ciudad. Ahora se presentaba la posibilidad de corregirlo. El resultado ha sido una reconstrucción en la que se han invertido casi 3.000 millones de euros.

Si paseamos por el barrio de Diagonal Mar, nos encontramos con un conjunto de grandes rascacielos alineados. Al observarlos, a uno le parece haber sido teletransportado al mismo centro de Manhattan. El parque y el estanque que se sitúan al pie de los rascacielos y separan las antiguas edificaciones populares aún cuando ambos forman parte del mismo barrio. La primera impresión, dejando a parte la barrera visual entre Barcelona y el mar que suponen los rascacielos, es que el bonito parque será un punto de encuentro entre el vecindario de siempre y los nuevos inquilinos. No es tan optimista Joan Roca (geógrafo especializado en historia urbana y profesor de l’Institut Barri Besòs), para quien “el parque será como un colchón que separará y aislará ambos mundos”. Parece que la convivencia entre los nuevos y los veteranos vecinos no dejará de ser una utopía. ¿Por qué tendrán que utilizar este parque los nuevos usuarios de los pisos de élite, cuando ya tienen dispuesto para ello su propio patio particular e incluso podrán contar con un helipuerto?

Tal vez la opinión del vecindario venga potenciada por el optimismo que genera comprobar como unos pisos (de propiedad) que no tenían apenas valor, ahora han visto multiplicar su precio. Sin embargo el mercado no es nunca un buen compañero de quienes no son ricos: ciertamente el piso de propiedad sí es más caro que antes, pero el entorno se encarece con él. Mientras el originario barrio obrero se transforma paulatinamente, y por tanto el nivel social del entorno también, los salarios de los antiguos vecinos se mantendrán. ¿Podrá un barrio obrero mantener su identidad social a pesar de lo que las transformaciones urbanísticas imponen? ¿Podrá la segunda generación adquirir una vivienda al lado de sus familias en el barrio de toda la vida? Está claro que esta transformación supone a largo plazo una expulsión del vecindario que hasta ahora ha sido su motor y su sustitución por otros habitantes con más recursos.

Otra aparente ventaja para los vecinos es la creación de nuevos puestos de trabajo. El peligro es que aquellas ocupaciones que puedan ser cubiertas por los actuales habitantes de la zona sean de categoría profesional baja y, por tanto, precarias. Así, puede irse conformando un barrio con un modelo socioeconómico dual propio de las tecnópolis: una parte de la población obtiene sueldos muy elevados y otra parte se dedica a los servicios escasamente cualificados. Además, es posible que algunos de los negocios expresamente dirigidos a las clases más altas tengan una obsolescencia programada. Su objetivo puede, por ejemplo, fijarse más en la especulación del espacio que ocupan que en la propia actividad que desarrollan. Hay quien piensa que el mismo centro comercial de Diagonal Mar podría estar siguiendo esta estrategia.

No es muy optimista la opinión del portavoz de los vecinos y vecinas del Maresme, Santos Pérez. Contemplando la inversión que ha representado la reforma urbanística y que asciende a casi 3.000 millones de euros, los vecinos se preguntan hasta qué punto la obra responde a sus necesidades. Necesidades que tienen ya solera, si ésta se adquiere a partir del tiempo que transcurre desde su formulación. Así, se critica la falta de inversión en determinados equipamientos (guarderías, geriátricos, CAP, etc.) y en la resolución de problemas históricos con graves consecuencias en la degradación del barrio, como es la aluminosis.

Ciertamente, se han creado espacios públicos y equipamientos. Pero, ¿quiénes van a ser los usuarios? La recuperación del frente litoral tiene consecuencias positivas, pero éstas benefician sobre todo al conjunto de la ciudad y, específicamente, potencian la dimensión turística de Barcelona. Difícilmente los vecinos podrán hacer uso de un espacio de semejantes dimensiones. Tampoco los locales comerciales ni los hoteles están pensados para el actual vecindario. Los elevados precios de compra o alquiler de locales amenazan el comercio de proximidad y dificultan una de las principales fuentes de relación vecinal. El ostentoso diseño en su conjunto resulta desproporcionado en todos los sentidos y no se adapta a las necesidades del barrio. Es la clase empresarial la principal destinataria de las inversiones realizadas mientras que los barrios circundantes quedan hipotecados viendo como sus carencias, se consolidan. En definitiva, los vecinos piensan que el Fòrum se ha hecho a sus espaldas. En este sentido manifiestan su frustración: “lamentamos las pocas oportunidades que se nos han dado para decidir cómo queríamos que fuera nuestro barrio. En el mejor de los casos se nos ha dado la posibilidad de decidir aspectos muy concretos, tanto que la oferta parecía una burla. Por supuesto, nos negamos”. En la misma línea Joan Maria Soler, vicepresidente de la Associació de Veïns de Poblenou, denuncia los procesos unilaterales y no democráticos, marcados por intereses especulativos, que han caracterizado la mayoría de las operaciones. “Muchos de estos problemas se hubieran minimizado si previamente se hubiesen redactado y consensuado unas líneas directrices”.

En resumen, la reforma realizada ha mejorado en muchos aspectos el área transformada. Pero no todas las operaciones han sido igualmente satisfactorias. Los mayores peligros son los que pueden derivar hacia una pérdida de identidad y de dinámica social con la consiguiente desestructuración del tejido social. Urbanísticamente no hay marcha atrás. Pero no hay que olvidar que el vecindario es una pieza fundamental para que el barrio goce de buena salud. Sólo ellos podrán evitar que los peligros apuntados se conviertan en una realidad.

Los vecinos del Besòs
LUIS CALDEIRO
Bloques clónicos de ladrillo visto en la Rambla Prim. Un barrio-dormitorio de clase obrera, inmigrante. Y 27.000 almas. Ésta es la radiografía del Sudoeste del Besòs, el barrio que acoge al gran proyecto económico y mediático que es el Fòrum. Pese a lo faraónico de las instalaciones, claramente discordante con el entorno (se rumorea que una estructura de cobre, en forma de red, adosada a uno de los techos, cuesta la friolera de 4 millones de euros), Narciso Ximénez y Félix Rodríguez, presidente y vocal, respectivamente, de la Asociación de Vecinos, no escatiman elogios al proyecto. “Dará vida a nuestro barrio”, afirma Ximénez. Y a continuación desgrana toda una serie de beneficios. “Para empezar” -comenta- “esa parte hasta ahora inédita de Barcelona que es el Sudoeste del Besòs, se está dando a conocer. La remodelación del barrio también es consecuencia directa del Fòrum: hace 60 años nos paseábamos por un enorme barrizal; hoy lo hacemos por la rambla más larga de la ciudad, la Rambla Prim”. Pero el verdadero “maná” proviene de la revalorización de la propiedad inmobiliaria: “Si en el año 94 un piso costaba entre 10 y 12 millones de las antiguas pesetas, hoy valen 30 ó 32 millones”.

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2 Respostes to “Los barrios y el Fòrum”

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