Archive for the 'Patrimoni històric' Category

Hereu ultima un pla per fer pagar al Parc Güell i posar-hi cinc bars

octubre 10, 2009

Segellarà el recinte amb nou màquines validadores i estudia fer targetes per als veïns
L’Ajuntament vol tenir tancat un acord cívico-polític en 15 dies

Albert Balanzà (Avui)

Quatre milions de visitants, un 84 per cent dels quals són turistes, i un ambient absolutament desbordat han abocat l’Ajuntament a prendre mesures definitives que es traduiran en un termini de quinze dies en un pla que preveu fer pagar per l’accés al Parc Güell a través de nou màquines validadores que segellaran el perímetre del recinte. La mesura més polèmica, però, és la instal·lació de cinc quioscos bar repartits per tot el parc.

El pla integral d’actuacions del Parc Güell, que forma part del pla d’usos que des de fa tres anys debaten veïns i districte de Gràcia, està en la “fase final” de resolució, segons fonts de la regidoria, i preveu un mapa d’accessos regulats repartits per tot el perímetre del parc. El carrer Olot, segons el pla que la regidora de Medi Ambient, Imma Mayol; el regidor de Gràcia, Guillem Espriu, i el regidor delegat de Cultura, Jordi Martí, van presentar al juny als grups -a continguts del qual hi ha tingut accés l’AVUI-, es consolidarà com l’entrada principal del Parc Güell amb un eix de vianants, i l’accés de la carretera del Carmel tindrà un aparcament renovat d’autocars.

En l’apartat de nous serveis previstos, hi ha la instal·lació de cinc quioscos bar al mirador del Virolai, a la plaça Moragas, a l’extrem del carrer Farigola, a l’extrem sud-est i a la terrassa superior del passeig de les Palmeres (aquest renovarà l’actual).

Una altra de les novetats del pla és la construcció de tres nous edificis vinculats al parc: un de serveis tècnics de manteniment i conservació a l’avinguda del Coll del Portell, un punt d’informació a l’exterior de l’accés de la carretera del Carmel i un espai d’acollida al carrer Olot amb Larrard.

El cert és que, ara com ara, els treballs estan molt avançats des de l’Ajuntament, però molt a les beceroles en l’àmbit del consens polític (vegeu requadre). També més indefinit és el pla a l’hora de garantir l’ús del parc per part dels veïns, dels escolars i dels socis del CN Catalunya que ara mateix fan servir l’espai. Des del districte s’han limitat a contestar que està en estudi un accés regulat amb targetes per a les màquines validadores.

A la segona, un any després

Aquesta és la segona vegada en dos anys en què l’Ajuntament insisteix en la regulació de l’accés dels turistes al Parc Güell a través del cobrament d’una entrada. La primera vegada que se’n va parlar va ser justament el mes juny del 2008, quan Imma Mayol ho va plantejar en una comissió de sostenibilitat, però la mesura es va descartar per les queixes dels veïns i perquè el parc és un equipament públic. La proposta alternativa en aquell moment plantejava tancar les portes d’entrada quan s’arribés a una xifra topall de visitants i regular l’accés al parc en funció de la sortida.

Ara els veïns no tenen previst canviar l’oposició que al seu dia ja van manifestar al pagament i en l’únic en què es mostren d’acord és en la preservació de la zona monumental. “Però això es fa amb un cordill, no amb la barbaritat de tancar el parc i fer pagar”, apunta gràficament el portaveu veïnal Quim Torres.

Els veïns tampoc veuen clar que el carrer Olot hagi de suportar encara més pressió convertint-se en l’accés principal i apunten a l’accés de la carretera del Carmel com a espai on podria anar un espai més gran d’aparcament. Sobre la qüestió dels bars, Torres ho defineix com “una presa de pèl” quan Gràcia no dóna llicències d’aquest tipus.

Protagonistas de los años setenta exigen a las administraciones que la Rambla vuelva a ser un punto de encuentro ciudadano

juny 7, 2009

“No es agradable ir esquivando turistas despistados a punto de sacarte un ojo”, dice el dibujante Nazario, vecino de la plaza Reial | “En un solo mes me han atracado más veces que en cuarenta años” | “Los que opinan en las esquinas deberían pasar una noche en el calabozo”

Luis Benvenuty (La Vanguardia)

La Rambla, con todas sus contradicciones y enfermedades crónicas, fue en los setenta un hervidero de ideas, uno de los exponentes de la inflexión histórica que atravesaba España, un cruce de caminos de artistas, intelectuales, políticos… En el paseo barcelonés confluyeron la transición democrática, las noches más elegantes del Liceu, el arte, la ingenuidad y, más tarde, el sida, la heroína, la masificación turística. Ahora los recuerdos y las leyendas se mezclan en las mentes de algunos de los protagonistas de aquellos turbulentos años. No creen que pueda revivirse el pasado, ni siquiera lo ven conveniente, pero piden a las instituciones que la Rambla vuelva a ser un punto de encuentro ciudadano.

A Madame Arthur tampoco le gustaría

Si levantara la cabeza, a Madame Arthur no le gustaría el espectáculo que hoy ofrece la que fue su Rambla. “Se ha confundido la libertad con libertinaje. Esos homosexuales que hay en la Rambla, metidos en coches, son un escándalo. Muchos roban a sus clientes, y aún hay gente que se vuelve loca por ellos”, declaró en 1983, siete años antes de su muerte, al diario El País.Madame Arthur nació en Salamanca en los años treinta. Pionero del transformismo en Barcelona y en España – en la España de la dictadura-,animal del escenario, Modesto Mangas Mateo, el mismo que aparece con fular en la instantánea recaudando fondos en la Rambla a mediados de los ochenta para la lucha contra el cáncer, fue una de esas personas que antaño hicieron del paseo más bonito del mundo un lugar muy diferente. Sobre las tablas del Barcelona de Noche, dejó sin palabras a Federico Fellini. Franco le concedió la Medalla del Mérito del Trabajo, y también le metió dos o tres meses en la cárcel por escándalo público.

El agitador cultural Joan Estrada recuerda cómo con la llegada de la democracia Madame Arthur gozó de una segunda juventud en los escenarios barceloneses.

Esta estrella del cabaret profundamente religiosa y defensora de los derechos de los homosexuales no fue el único personaje de la Barcelona canalla que sedujo a la bohemia de la Rambla.
María, la prostituta otrora habitual de los aledaños del emblemático drugstore del Liceu, para muchos la sucesora en los años setenta de la Moños, fue también fuente de inspiración de artistas como Nazario y el mítico pintor Ocaña. Muchos aún se preguntan de dónde sacaba María aquellos espectaculares trajes. El director de cine Ventura Pons también la inmortalizó en su documental Ocaña, retrat intermitent.La leyenda urbana dice que María perdió la razón por culpa de los militares norteamericanos que llegaban al puerto de la ciudad.

——————————————————————————–
A las instituciones y a la gente, porque los políticos no son los únicos responsables de la degradación de la tarjeta de presentación más conocida de Catalunya.

Ya hace tiempo que el dibujante Nazario, vecino de la plaza Reial, renunció a pasear por la Rambla. “No es agradable – refunfuña-esquivar turistas despistados a punto de sacarte un ojo, becarios con su guía de bares de plástico de moda, borrachos de despedida de soltero, prostitutas que se acuestan contigo o te roban la cartera.

No me interesan. Se están quedando hasta con la Boqueria. El Ayuntamiento no piensa en los vecinos, sino en hacer de Barcelona un Port Aventura para turistas. Nunca he estado allí, pero seguro que se parece a Barcelona”. Nazario dejó Sevilla en 1972. Vivió en la calle Comerç, en una comuna de fotógrafos y dibujantes. En la Rambla vendió sus primeras obras.

“Sacabas para comer y los bares te invitaban a copas. Barcelona estaba llena de locales de homosexuales. El clima de libertad sólo era comparable al de París. No vine tras la Barcelona canalla, Genet tampoco, pero los dos la encontramos. La Rambla era cada tarde un punto de encuentro. La gente de la parte alta bajaba a mirar a los artistas. Te encontrabas con Ocaña, Ventura Pons, Quim Monzó… Intercambiábamos ideas, surgían proyectos y colaboraciones, ganas de hacer cosas. La gauche divine de dinero iba a Bocaccio, y nosotros al Jazz Colom o a dar vueltas Rambla arriba y abajo. La gente se miraba a los ojos, y si uno te gustaba…”.

En 1978, el agitador cultural Joan Estrada, hoy uno de los responsables de la dirección artística de la sala Muntaner, fundó en el teatro Principal el espacio artístico Cúpula Venus, donde hasta 1983 despuntaron Loles León, El Brujo, ÁngelPavlosky, Pepe Rubianes… “La primera estatua fue un transexual andaluz, Barbarita, que iba de monja – dice Estrada-.Fueron los mejores años de la Rambla. Añoro su creatividad y frescura. Hasta Jiménez Losantos iba a al Café de la Ópera. Pero de repente irrumpió el caballo”. Y con la heroína, una delincuencia desquiciada de dedos temblorosos y, al poco, el sida. La realidad dio una bofetada a la ingenuidad. Muchos amigos murieron.

“Ya no hacía gracia hablar con los delincuentes – cuenta el guionista y escritor Xesc Barceló-.Nos hicimos mayores, nos profesionalizamos, tuvimos hijos y nos alejamos del chino. Dejamos de lanzar calderilla a los pies de la gente que salía del Liceu”. “Y vinieron los Juegos Olímpicos – tercia José Ángelde la Villa, propietario desde 1980 del bar Pastis de la calle Santa Madrona-.No empezaron en el 92, sino a mediados de los ochenta con un montón de obras. Yo apoyé la candidatura de París”. Dicen que el Pastis es patrimonio de Barcelona, al menos su retrete, porque fue muy empleado por Maurice Chevalier durante sus visitas a la ciudad.

“Quitaron los prostíbulos y condenaron a las meretrices a la calle – prosigue De la Villa-.Vendieron Barcelona por el mundo. Los turistas amables con dinero y un diccionario, los que querían comprender Catalunya, dieron paso a millones de borrachos. Los pisos se hicieron aparthoteles, la gente del barrio se marchó, rusos y pakistaníes compraron los locales para vender camisetas groseras y paellas precocinadas. Todo se despersonalizó y homegeneizó. En un mes me han atracado más veces que en cuarenta años”. Su irónico consuelo es que hoy priman en la Rambla los colores negro y rojo, “los de mi bandera”, los de la piel de las prostitutas y las latas de cerveza.

“Hay que hacer cumplir las ordenanzas contra la prostitución y la venta de alcohol en la calle, aunque haga falta llenarlo todo de policías y extraditar ilegales. No se puede tolerar tanta permisividad”. Estrada vive a pocos metros del Pastis y también le molestan los lateros y las despedidas de soltero. “Pero – dice-la solución no es sólo policial. La Rambla es mucho más segura que hace treinta años, pero la globalización la ha masificado. No es un fenómeno exclusivo de Barcelona. Si reabrimos el Principal, las prostitutas dejarán sus porches. Si ofrecemos arte, no vendrán tantas despedidas de soltero y no habrá tanta prostitución”.

En Nou de la Rambla, en el London, bar fundado en 1910, otrora cruce de caminos de músicos, hippies y policías, Elionor Beltran recuerda cómo los activistas políticos abandonaban sus pasquines cuando atisbaban a los agentes. “Me daban unos sustos tremendos. Sentías que formabas parte de algo. Ahora hay más luz, pero no alumbra nada. Tendríamos que vigilar quién se queda con los locales de la Rambla. Hemos dejado que se pierdan los comercios tradicionales yque nuestro paseo sea de una gente que sólo lo quiere para hacer dinero”.

La escritora y periodista Assumpta Roura se mudó a la Rambla en 1995. “Aún estaba de moda entre el artisteo, pero lo de los setenta ya era sólo leyenda. Sólo quedaba autocomplacencia. Barcelona, sus políticos y su sociedad civil, se adoraba a sí misma, se vendía al mundo entero”. En la finca vivía una transexual de Almería que hacía de estatua de doña Inés. “No sé si se llamaba Barbarita”. Regresó a Andalucía. Todos los que tenían contratos de renta antigua se marcharon. “Los pisos se llenaron de pakistaníes hacinados que trabajaban en los nuevos negocios de los alrededores. Empresarios catalanes intentaron comprar locales y hacer de la Rambla una prolongación del paseo de Gràcia, pero siempre aparecía un ruso o un pakistaní que ofrecía el doble y montaba un establecimiento de plástico”.

Alguna oferta le han hecho a la esposa de José Luis Maruenda por el traspaso de la coctelería Boadas, en la calle Tallers desde 1933. “La Rambla estaba llena de establecimientos con personalidad, incluso los de comida barata, pero los hijos no quisieron seguir con los negocios y los vendieron. Pero no todo en la vida es dinero. Si queremos a la ciudad debemos pensar qué herencia le dejamos. Sin el Boadas no habría conocido a Somerset Maugham, quien acuñó lo de que la Rambla es el paseo más bonito del mundo. Ni a Vázquez Montalbán, ni a Sagarra, ni a tantos escritores…”.

Maruenda se niega a servir sangría, a pesar de la creciente demanda. “Hay que disfrutar con lo que se hace”. Por ello prohibió la entrada a los hombres con pantalón corto y camisetas sin mangas. “El Ayuntamiento me dijo que tenía que quitar el cartel porque era discriminatorio; mientras, la gente hace lo que le da la gana en la Rambla. Barcelona es un circo para los turistas. Los que orinan en las esquinas deberían pasar una noche en el calabozo. Yo tengo esperanza en recuperar esto, quiero abrir un museo escuela de cóctel. Tengo un local visto y el Museo del Cóctel de Nueva York está dispuesto a asesorarme, también tengo contactos en el Museo de las Bebidas de Amsterdam, pero la calle Sitges es muy estrecha y hay problemas para hacer las obras porque…”. Maruenda ya tiene 75 años.

Els veïns de Vallvidrera, indignats per l’enderroc de la masia de Can Pujades

maig 9, 2009

(El Punt)

El districte diu que l’edifici, enmig del Parc Forestal, no estava protegit i que el seu estat era ruïnós

Barcelona Els veïns de Vallvidrera van fer sentir la seva indignació, provocada per l’enderroc de la masia de Can Pujades dimarts d’aquesta setmana, en el ple del districte de Sarrià-Sant Gervasi de dijous. Els membres de la gestora de l’associació de veïns de Vallvidrera lamentaven que el districte hagués decidit tirar a terra aquesta propietat propera al pantà fent cas omís de les peticions de l’entitat de buscar-hi un ús social. La regidora del districte, Sara Jaurrieta, va explicar que s’havia decidit enderrocar Can Pujades després que diferents informes tècnics asseguressin que la masia no estava protegida i alertessin que el seu estat era ruïnós.

Pel portaveu de la gestora de l’associació de veïns de Vallvidrera, Gerard Gual, «hi ha un valor que va més enllà que les proteccions del patrimoni arquitectònic, és el valor sentimental». La masia de Can Pujades –situada al camí de la Múrgola, prop del pantà de Vallvidrera– tenia 300 anys i els veïns havien fet arribar al districte la seva intenció de buscar algun ús social per a aquest edifici. «Hi havia molts veïns il·lusionats pensant què es podria fer a Can Pujades; una de les opcions era fer-hi horts urbans», explicava Salvador Ferran, que també és membre de la gestora.

L’enderroc de la masia de Can Pujades, a Vallvidrera, va centrar molts moments del debat del districte de Sarrià-Sant Gervasi. La regidora del districte, Sara Jaurrieta, va deixar clar que «hi ha elements patrimonials que val la pena treballar perquè no caiguin en l’oblit». Però aquest no és el cas de Can Pujades, ja que «la masia no tenia cap valor arquitectònic, el seu estat era ruïnós i, a més, estava dins una zona forestal». Jaurrieta va haver d’escoltar alguns xiulets del públic durant la seva intervenció. L’exposició del govern del districte va ser rebatuda pel regidor de CiU Carles Esquerra, que va recordar que «la caseta del guarda també està en un espai forestal i, en canvi, es dediquen diners del fons Zapatero per restaurar-la».

El president del districte, Joan Puigdollers, que també és de CiU, va voler acabar el debat donant la seva opinió: «M’ha ferit personalment que davant de la petició dels ciutadans d’aturar l’enderroc l’Ajuntament s’hagi afanyat a tirar la masia a terra.» «M’agradaria que en altres coses l’Ajuntament també s’afanyés tant», va concloure.

Més àrea verda
Els veïns de Sarrià van aprofitar el ple del districte d’aquesta setmana per reiterar una petició que ja havien fet en l’últim ple i les audiències públiques anteriors: volen que s’ampliï l’àrea verda. El president de l’associació de veïns de Sarrià, Santi Latorre, va exposar la necessitat d’ampliar algunes de les zones limítrofes. Latorre voldria que s’ampliés als carrers de Foix, ronda de Dalt, Via Augusta i Margenat. La regidora del districte, Sara Jaurrieta, va dir que recollia la petició dels veïns i va assegurar que transmetria les seves demandes a la casa gran. Però, per si de cas, va instar els veïns a donar a conèixer les seves necessitats per escrit a la regidora de Prevenció, Mobilitat i Seguretat de l’Ajuntament, Assumpta Escarp. «El consistori valora positivament les demandes dels veïns», deia Jaurrieta.

D’altra banda, Jaurrieta també va contestar als que es queixaven que alguns carrers eren ara d’ús exclusiu per a vianants, com ara el de l’Avió Plus Ultra. Per la regidora del districte, «els carrers de vianants comporten un greuge amb els cotxes que s’intenta compensar amb altres actuacions».

El Molino, ai, ai, ai

març 15, 2009

Quadern de ciutat, Lluís-Anton Baulenas (Avui)

El Paral•lel continua sent encara una avinguda lletja i mal pensada, tal com la va deixar el franquisme, després de destrossar-la

Hi ha enderrocaments en l’obra pública de la ciutat que no fan gens d’angúnia. I els diners esmerçats en la seva destrossa els consideres ben emprats. Per exemple, el del tambor de ciment de les Glòries. L’Ajuntament, que mai no ha reconegut el fracàs popular d’aquesta construcció, va tancar fa poc el capítol de l’autopenediment tot declarant que, en qualsevol cas, el seu cost s’havia amortitzat de sobres. Tant és, està bé allò que acaba bé, que diria el clàssic. I avui, quan encara resta dreta l’anella circular elevada, el simple fet de deixar respirar la vista (si és que això es pot fer) a través de l’exbombo causa un relaxament difícil d’explicar.

Hi ha d’altres enderrocaments que t’encongeixen el cor. Com és ara el d’El Molino. I dic que t’encongeixen el cor i no pas que t’entristeixen perquè, en principi, d’aquest enderroc, n’ha de sortir el nou edifici. Però quan passes pel costat de l’obra i només hi veus un forat no pots evitar de sentir un calfred. Enderrocar una casa és fàcil.

Reconstruir-la, no tant. I molt més en temps de crisi. Qui podia dubtar que un projecte privat gegantí com el de la plaça de toros de Les Arenes, s’aturaria? Ningú. Per això se’ns encongeix el cor quan veiem el solar buit on abans hi havia El Molino. I llavors creuem els dits, o toquem fusta o ferro, o el que sigui. Per començar, pel que fa a la remodelació d’El Molino, el seu responsable, Àngel Llobet, ha explicat que les obres s’acabaran a principis de l’any que ve i no pas a finals d’enguany, tal com s’havia previst. Ara tot just es treballa en l’immens forat que és el solar. Ai, ai, ai. I recordem l’antic Teatre Nou rebatejat mil vegades, no gaire lluny, al costat del Victòria, que va anar a terra i el solar buit va estar-se dècades tancat i abandonat a l’espera d’una sort millor. I curiosament, les declaracions d’aquesta setmana sobre el futur d’El Molino i del Paral•lel en general, tot i ser positives, no ens acaben de tranquil•litzar.

S’ha escoltat tantes vegades el desig de retornar al Paral•lel l’antic esplendor, per veure com, després, no s’hi feia absolutament res, que te’n malfies. Continua sent una avinguda lletja i descompensada, grisa, tal com la van deixar, després d’aniquilar-la, els quaranta anys de franquisme. És molt difícil fer marxa enrere. I quan llegeixes als diaris que, al costat de declaracions municipals grandiloqüents, com ara “hem de crear un Broadway barceloní”, t’adones que darrere el desig del senyor alcalde d’adaptar al segle XXI el Paral•lel només hi ha la concreció d’un conveni amb la fundació privada El Molino per tal d’elaborar d’un pla de millora per revitalitzar l’avinguda i convertir-la en un eix cívic, d’oci, cultural i comercial, et torna el calfred i penses “ai, ai, ai”.

La poca vergonya

març 8, 2009

De què serveix la llei de la memòria històrica si els símbols franquistes encara estan presents en alguns carrers o casernes?

Quadern de ciutat, Lluís-Anton Baulenas (Avui)

A Barcelona passen situacions polítiques difícilment comprensibles. Potser perquè, sent com és el Cap i Casal, tot es magnifica a l’hora de jutjar-ho. Sobretot, si es tracta de la simbologia. Ara mateix, ens trobem que el ple municipal del districte de l’Eixample ha acordat que l’estàtua de la Victoria (la dels uns sobre els altres), el famós llapis de la cruïlla de Diagonal amb passeig de Gràcia, sigui retirat en compliment de la llei de la memòria històrica. És curiós que el compliment d’una llei s’hagi de refermar amb una votació d’un ple municipal de districte. Una llei és una llei i el que s’ha de fer és ordenar que es compleixi.

Però en fi, tornem al monument en qüestió. No cal recordar la seva història. Però sí que cal recordar que l’acord del ple de l’Eixample s’ha pres amb l’abstenció del PP. Per què abstenció? I per què no en contra? La política del PP a Barcelona és així, erràtica. I després s’estranyen quan a les eleccions els va com els va: per sistema no volen votar mai al costat dels altres grups quan es toquen símbols que recorden vagament la idea de pàtria espanyola. Però alhora no tenen el valor de votar-hi en contra.

El monument a la Victoria haurà viscut, ben plantat i erecte, en una de les cruïlles emblemàtiques de Barcelona, més de setanta anys. Què més volen? I la llei, per a què serveix? I quan protesten per l’absència de la bandera espanyola en el pal del balcó d’alguns ajuntaments, per què no protesten amb la mateixa força per l’incompliment d’una llei orgànica de l’Estat (l’Estatut) que ordena que en els edificis oficials han d’onejar també les dues banderes? Han vist cap senyera a Capitanía? I a les comissaries? I a les casernes de la Guàrdia Civil? No, oi? Doncs jo tampoc. També s’abstindria, el PP, si la Generalitat instés al compliment de l’Estatut vigent en aquesta matèria? És el mateix que en la proposta del departament de Cultura d’obligar la indústria del cinema a distribuir la meitat de les pel•lícules en versió catalana (doblada o subtitulada). Al costat de Ciudadanos, s’hi oposen perquè hi veuen intervencionisme. És d’una simplicitat que fa envermellir: tots els països intervenen en la cultura. Ho fan els francesos, ho fa el govern espanyol… Però si vol fer-ho la Generalitat, aleshores hi troben massa intervencionisme.
En el fons, amb actituds com la del PP de l’Eixample de Barcelona, el que s’aconsegueix és minar definitivament la confiança dels ciutadans en el sistema polític. S’hi veu clarament que l’interès prioritari és el del partit. No el de la ciutat. Si haguessin votat negativament a la retirada del monument a la Victoria, la sensació, és curiós, hauria estat la contrària: tancats, però sincers.

Premio Nacional de Arquitectura per a un bloc condemnat a l’enderrocament

febrer 19, 2009

L’edifici de lloguer per a joves no es pot habitar per un recurs veïnal que va guanyar un judici
L’ajuntament estudia un canvi d’ús dels habitatges, ubicats en una illa d’equipaments

Albert Ollés (El Periódico)

Els seguidors del realisme màgic, un gènere de la literatura llatinoamericana que fon la realitat narrativa amb elements fantàstics, ja tenen a Barcelona un tema d’inspiració per a futures novel.les: l’edifici fantasma que acumulava premis.

L’acció se situaria en una illa de pisos socials i equipaments construïda per l’ajuntament el 2006 en una illa de l’Eixample –delimitada pels carrers de Londres, Villarroel, París i Urgell– i el nus és tan real i actual que ahir mateix va viure el seu penúltim capítol. Els autors del projecte, els arquitectes Jaime Coll i Judith Leclerc, van rebre a Madrid el Premio Nacional de Arquitectura, malgrat que recau sobre la seva obra una sentència en ferm d’enderrocament del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) que, entre altres coses, impedeix habitar les vivendes.

L’oposició al pla d’un grup de veïns i la pugna judicial que mantenen amb l’ajuntament ha transcorregut de manera paral.lela a la consecució de guardons pel seu innovador disseny formal i funcional. Des que es va entregar el complex, format per 45 vivendes de lloguer per a joves, un col•legi, una guarderia, un pàrquing i la recuperació d’un interior d’illa, ha guanyat el Premi Ciutat de Barcelona del 2006; el de la novena Biennal Espanyola d’Arquitectura i Urbanisme del 2007, i el Nacional d’Arquitectura del Ministeri de Vivenda.

VIVENDA DE PROMOCIÓ PÚBLICA
Aquesta última distinció, malgrat que es va entregar ahir, correspon a l’edició del 2006 en la categoria de Vivenda de Promoció Pública, i la van compartir els arquitectes i l’empresa pública del districte, Proeixample, com a promotora del pla.

El desenllaç segueix sent una incògnita, encara que l’àrea municipal d’Urbanisme va obrir ahir una porta a l’esperança a l’avançar que estudia un canvi d’usos de l’edifici residencial. La solució es basa en el principi seguit pel jutge a l’hora de dictar la sentència en favor de les denúncies veïnals contra la vulneració de l’antiga llei catalana d’urbanisme. En aquesta no es considerava els pisos de lloguer per a joves i gent gran com a equipaments. Posteriorment, la normativa aprovada el 2004 va acceptar aquesta definició al.legant que són promocions de caràcter social.

MÉS ZONES VERDES
El problema per a l’ajuntament és que la reforma urbanística de l’illa es va aprovar el 2002 i, segons els veïns, la llei obligava llavors a construir a prop de les vivendes més zones verdes i menys equipaments. Encara que l’equip municipal de govern no va voler concretar la fórmula a seguir, a l’espera de complir els tràmits preceptius, la idea passaria per donar un nou ús als pisos que estigui encara més vinculat a la seva funció d’equipament.

La sentència del TSJC, coneguda el març de l’any passat, ja va causar una important commoció a l’ordenar l’enderrocament no només del bloc de vivendes, sinó també de l’actual seu del CEIP Mallorca.

Agressió visual sense respecte

febrer 2, 2009

Finestr@l (Avui)

Vaig quedar sorprès en passar per davant de l’antic edifici de la Catalana de Gas, en veure com una part s’havia convertit en centre comercial per a la cadena H&M. L’entrada, amb força elements decoratius de l’arquitectura eclèctica del període modernista, és desvirtuada per uns elements lumínics.

Això genera una forta agressió visual sense cap tipus de respecte per la qualitat artística d’aquest d’edifici realitzat per Josep Domènech i Estapà. Cal, doncs, tenir cura del nostre patrimoni històrico-artístic.
Josep Jansana i Ferrer

Les columnes

febrer 2, 2009

Finestr@l (Avui)

En tota la qüestió de les famoses columnes de Puig i Cadafalch hi ha coses que realment no sóc capaç de comprendre. Inicialment no es volien posar de cap de les maneres possibles. Posteriorment, es va haver de contemporitzar i acceptar posar-les. Això sí, en un lateral, en un lloc que passessin com més desapercebudes millor. Això, afortunadament, no ens ho vam empassar i novament va venir una rectificació. Finalment es diu que les posaran, ara sí, a l’avinguda Maria Cristina, però darrere la font, on no es veuran quan aquesta funcioni. I quan no funcioni, és de suposar que estaran a les fosques, com passa amb el Palau Nacional i la resta de l’avinguda.

Ara, quan la cosa semblava anar pel bon camí, pretenen fer un pas més, i fer-les més petites i coronades per una andròmina que en desvirtuarà el disseny original. Doncs, no senyor! Les volem davant la font, amb la seva mida original i despullades de cap ninot, sigui una victòria alada, un ratpenat o un Mickey Mouse gegant. I si finalment van darrere la font, cal que siguin més grans per compensar l’efecte òptic de la seva major llunyania. Per què els costa tant acceptar la voluntat popular? Quines estranyes pressions reben en sentit contrari?

Jaume Rodó i de la Muela

Nàufrags de la Barceloneta

febrer 1, 2009

El barri marítim lluita per no convertir-se en un parc temàtic

Catalina Gayà (El Periódico)

La Barceloneta és el balcó marítim de Barcelona. Durant anys va viure d’esquena a la ciutat. Durant anys ningú volia viure en aquest barri humit de pescadors i obrers. Fa sis anys les immobiliàries el van posar en el seu punt de mira. El barri, forjat al carrer, hi va tornar per dir ‘no’ a l’especulació i a l’expulsió dels avis.

Alguns veïns asseguren que la Barceloneta és coneguda amb el nom d’Òstia pel mal geni que alguns treuen quan els toquen el seu barri. I, des de fa sis anys, sembla que no han tingut un dia d’assossec. En una cosa –i arribar a un consens és un gran mèrit en aquest barri— tots hi estan d’acord: va ser el 2003 quan van començar els canvis que han fet perillar el model de barriada de fort arrelament veïnal.

El 2003, la Barceloneta i sobretot els quarts de casa –unes 5.800 vivendes– es van posar en el punt de mira de les immobiliàries. Els homes de negre, com els anomenen amb sorna, van colonitzar la zona. Alguns propietaris van vendre i les seves vivendes es van convertir en pisos turístics; altres els van llogar a joves que paguen fins a 1.300 euros per 30 metres quadrats; a alguns veïns els van fer fora, i gairebé tots els inquilins van començar a témer per la pujada dels lloguers.

Fa només un any un informe de l’Ajuntament de Barcelona mostrava que el preu del metre quadrat, tant de compra com de lloguer, era el més car de la ciutat. Alguna cosa ja havia canviat: per primera vegada viure al barri no era un estigma.

“Volen convertir el barri en Miami Beach”, es queixa Emília Llorca, presidenta de l’Associació de Veïns L’Òstia, el col•lectiu que ha encapçalat les protestes contra l’especulació. Àngels Simarro, presidenta d’un altre col•lectiu, l’Associació de Veïns de la Barceloneta, ho veu d’una manera diferent. Segons Simarro, l’especulació va començar perquè “els veïns van vendre a preus desorbitats”. A la Barceloneta hi ha ara una calma molt tensa; no se sap si és la que precedeix la tempesta o la que es viu després de la batalla. Els cartells d’“es ven” mostren que el temporal no ha amainat.

Dissabte al matí al carrer dels Pescadors. Falten cinc dies perquè el temporal de llevant destrossi part del passeig Marítim. Celestino Grau, 74 anys, s’atura davant del portal de l’associació L’Òstia amb cara d’angoixa. Ahir el van visitar “dos joves” d’una immobiliària. El rumor és que el propietari de l’edifici l’ha venut. És només un rum-rum, però Celestino es tem el pitjor. Ell i la seva dona, Juanita, fa 42 anys que viuen com a inquilins a casa seva i ara no saben què pot passar. Explica que aquests dos joves, “molt amables”, diu Celestino, els van parlar d’una hipoteca; aquests joves van dir moltes coses que per a ell no tenen sentit.

L’edifici en què viu és un clar exemple del que passa a la Barceloneta. Segons L’Òstia, els últims cinc anys 50 veïns s’han vist afectats per pràctiques de mobbing i hi ha 180 pisos llogats a turistes. “Hi ha propietaris que han venut l’edifici sense avisar els inquilins i hi ha contractes que han vençut i els avis han hagut de marxar”, es queixa Emília Llorca, de L’Òstia.

L’edifici en què viu Celestino es va construir, com gairebé tot el barri, al segle XVIII. L’immoble està afectat pel pla dels ascensors –contemplat en el projecte de reforma integral del barri– i les immobiliàries el tenen en el seu punt de mira. L’escala de l’edifici és lúgubre. A casa seva, Juanita tranquil•litza el seu marit: “No sabem res”.

Perdre la casa
La notícia, o més aviat el rumor, està en l’aire. El veí de sota puja fins al pis de Celestino. “¿És cert que ens fan fora?”, li pregunta. Té 95 anys i la preocupació per perdre la casa es barreja amb la necessitat d’explicar la seva vida. El Capitán, així és com és conegut Ricardo, explica que al timó d’un vaixell va esquivar nazis i aliats. El seu fill, que viu amb ell, fart dels records del pare, li recorda a crits que els faran fora del pis. Llavors, Ricardo torna al present i li canvia la cara: de l’entusiasme a la incertesa.

La visita de la immobiliària ha estat com ploure sobre mullat. El novembre del 2006, els canvis proposats pels tècnics de l’Ajuntament van posar en estat d’alerta els habitants dels quarts de casa com Celestino. El programa del Consistori proposava suprimir barreres arquitectòniques col•locant ascensors. Per fer-ho, calia eliminar vivendes i reubicar temporalment o definitivament un miler de veïns. Els veïns van protestar contra aquest nou pla i van participar en les manifestacions que L’Òstia i la Plataforma d’Afectats en Defensa de la Barceloneta van organitzar contra l’anomenat pla dels ascensors.

Feia 20 anys que la Barceloneta no sortia al carrer. Entre el desembre del 2006 i del 2007, les manifestacions van ser un mes sí i l’altre també.

L’objectiu era alertar que el document en què s’exposava la reforma del barri no garantia que l’ajuntament liderés la iniciativa; possibilitava que els propietaris marquessin la pauta, i obria la porta a la compra de finques senceres per part de promotors externs.

Amb l’arribada de la nova regidora de Ciutat Vella, Itziar González, les protestes es van calmar. A l’octubre, l’Ajuntament es va comprometre a protegir el patrimoni global del barri i a reconèixer legalment els quarts de casa. De moment, al Districte de Ciutat Vella no es vol parlar més del tema fins que al març s’instal•li una oficina tècnica al barri amb la qual es pretén estudiar cada cas. Malgrat que ja no hi ha cassolades, els veïns no obliden el pla dels ascensors.
Aquelles cassolades, a més a més, van posar al damunt de la taula dues maneres diferents d’entendre la Barceloneta. Dos anys després les fissures continuen obertes. La Barceloneta sembla ara dividida en dos bàndols. El dels que estan a favor de la reforma del barri i ho veuen com una oportunitat perquè aquest deixi d’estar aïllat, s’obri al turisme i als nous veïns, i el dels que veuen aquesta reforma com una estratègia més per fer-ne fora els veïns i convertir el barri en un parc temàtic. Julián García, el president del Club Atlètic Barceloneta, i Emília Llorca, de L’Òstia, semblen encapçalar els dos moviments.

Divisió d’opinions
¿Per què la divisió? Julián García no hi està d’acord: “No és divisió, és excés de protagonisme d’alguns. Aquí vivim la mateixa especulació que es viu a Barcelona. Ara estem en un moment bo davant de l’administració. És clar que no volem que els avis se’n vagin, però la Barceloneta no pot ser com fa 40 anys”. García comparteix sobretaula amb Piero Ferrari, president de l’associació de comerciants, al restaurant Can Costa. Per l’avinguda de Joan de Borbó hi passen els turistes aliens a la polèmica. Tots dos estan d’acord que la llei de barris (que comporta una inversió de 15 milions d’euros) és una injecció necessària per al barri.

La Barceloneta s’ha posat de moda i això ha atret veïns amb més poder adquisitiu –en un cas més d’ennobliment accelerat (una nova població desplaça la població local)– que es barregen amb pescadors, obrers i estibadors portuaris que s’acosten als 80 o 90.

Aquests avis veuen com la Barcelona oberta al mar i al turisme és una amenaça contra la qual no tenen armes que els serveixin. Molts van lluitar contra la dictadura, molts van participar en els moviments veïnals als anys 70; alguns van veure com els seus veïns germans sucumbien als estralls de l’heroïna als 80; ho van aguantar com van poder. Ara no saben què fer. “Aquesta batalla ens ha agafat grans, però l’última cosa que es perd és la dignitat”, adverteix Bartomeu Tresserras. La manera com Tresserras, 84 anys, va arribar a aquest reportatge és una cosa que només pot passar a la Barceloneta, en un barri en què les notícies corren de portal en portal. De fet és difícil entendre la Barceloneta si el visitant no s’adona que entre passejada i passejada, takatà –una mena de voleibol que va néixer al barri– i partida de dòmino aquí es rumoreja, es parla i es malparla de tot. La notícia: hi ha una periodista al barri. La necessitat: explicar una gota, una altra, que ha fet vessar el got.

Tresserras acaba de rebre una carta del Club Natació Atlètic Barceloneta, del qual és soci des de fa 40 anys, en què se li informa que se li apujarà la quota un 70%. “Ens trepitgen els drets i ni tan sols hi ha una consciència social municipal. Primer, la casa, ara el club. Volen acabar amb nosaltres”, diu.
Ho explica durant una reunió a la seu de l’associació L’Òstia. Un veí li va dir a un altre veí, i aquest, a un altre, que es parlaria d’aquest tema a la seu de L’Òstia. Maria Roig, una de les dones que van acudir a l’Ajuntament per presentar una queixa per la pujada, és a la reunió.

Amb dues setmanes de caminar per la Barceloneta una s’adona que aquest és, sens dubte, el retrat més hiperrealista de Barcelona. Edificis que cauen amb veïns octogenaris sense aigua corrent que tenen davant del seu balcó la silueta de l’hotel Vela. Senyores grans amb sabatilles al costat de parelles tretes gairebé d’una revista de moda. Veïns prenent el sol i turistes fotografiant-los. És potser per aquests contrastos que l’especulació immobiliària, que des de fa anys s’acarnissa sobre Barcelona, aquí és encara més descarnada.

A Ricardo Andreu, El Capitán, li queda un mes per a la reunió amb la immobiliària. En el seu cas, se li acaba el contracte. Tècnicament no es pot parlar de mobbing, però Ricardo té 95 anys. Ha viscut tota la vida a la Barceloneta i fer-lo fora del barri és com prendre-li la brúixola enmig de l’oceà. Per a qui el sent parlar, el mobbing inclou altres matisos: la falta de sensibilitat, fins i tot de sentit comú. Bartomeu Tresserras es prepara per al seu bany diari al mar. A casa d’Emília Llorca, L’Òstia hi celebra un vermut. Els assistents brinden: “Pel barri”. Cadascú viu la Barceloneta a la seva manera.
Mentre tot això passa, hi ha altres Barcelonetes alienes a les mobilitzacions. Una és la dels barcelonins que hi van per dinar als restaurants. L’altra Barceloneta va néixer al barri i està en perill d’extinció. Juan, pescador i mariner més conegut amb el nom del Corneta, recorre els bars amb la guitarra a la mà per “matar el temps en terra”. Per Juan, l’especulació indica que al món no hi ha “ni justícia”. Ara, explica –no se sap si pels canvis que l’envolten encara que ell no participi en les manifestacions–, només es pot cantar, prendre’s un quinto i parlar de qualsevol cosa al moll d’en Rebaix. I qualsevol cosa és del mar, de l’altre Juan, el pescador que va haver d’enfonsar el seu propi vaixell, de dones. Tot passa a la mateixa hora al barri de moda: la Barceloneta, també el més hiperrealista.

La Casa Amatller mereixia una lona millor

setembre 28, 2008

Mal gust
L’edifici de Puig i Cadafalch, que està en obres, s’ha tapat amb una lona publicitària
Diners
L’anunciant paga una part de la rehabilitació
Opció
L’Ajuntament prefereix que els edificis emblemàtics es tapin amb lones mimètiques

Maria Favà (Avui)

La Casa Amatller, de Puig i Cadafalch, i una de les tres peces magistrals de la Mansana de la Discòrdia del passeig de Gràcia, s’ha amagat darrere d’una lona publicitària ben lletja. Fins fa poc tenia una lona mimètica, d’aquelles que reprodueixen la façana de l’edifici mentre s’està rehabilitant. L’Ajuntament sempre opta per les mimètiques, sobretot quan es tracta de monuments tan emblemàtics com aquest. I, de fet, el litigi per culpa d’aquesta lona entre la Fundació Amatller i l’Institut del Paisatge Urbà dura des del març de l’any passat, quan es va anunciar que es rehabilitava l’edifici.

La Fundació Amatller volia de totes passades que la lona fos publicitària, per així recaptar una part dels 300.000 euros que costa la rehabilitació. L’Ajuntament s’entestava que fos mimètica per una qüestió de respecte a l’edifici i l’entorn. I al final l’estira-i-arronsa ha acabat en taules. Durant uns mesos la bastida ha estat tapada amb una lona mimètica, però no perquè hagués guanyat l’opció de l’Ajuntament, sinó perquè l’empresa publicitària, JC Decaux, no trobava cap anunciant. Se suposa que per culpa de la crisi.

Finalment, s’ha penjat una lona que anuncia el portal de viatges Dreams.es. El consol és que els 24.000 euros al mes que paga l’anunciant revertiran en la millora d’un dels més bells edificis de la ciutat.

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.