Arxivat per a novembre, 2009

Barcelona, juzgada por los artistas extranjeros

novembre 22, 2009

Artistas, músicos, cineastas y escritores de otros países analizan los problemas de la ciudad en la que han elegido vivir

Sean Scully: “Barcelona es conocida como la ciudad de los rateros
Mathias Enard: “Lo que hace atractiva a Barcelona es su diversidad
Jamal Mahjoub: “Hay que ir con ojo con las tensiones que hay en el Raval

Josep Massot (La Vanguardia)

En su última visita a Barcelona, Günter Grass representaba con gesticulación cómica cómo fue víctima de un carterista mientras tomaba una cerveza en la plaza Reial y cómo, sin soltar la pipa de su boca, intentó una carrera imposible para alcanzar al pillo que se esfumaba con su dinero y su documentación. El relato de los hurtos sufridos es ya un clásico en todas las veladas con creadores extranjeros que visitan la ciudad. El enojo por esta plaga y por la masificación turística es la queja común de escritores, artistas o músicos de otros países que se han instalado en la ciudad.

Masafumi Yamamoto. El artista japonés, en su taller de la calle Avinyó / Laura GuerreroJamal Mahjoub. El escritor sudanés, en su casa, cerca de la Sagrada Família /Xavier GómezLydia Lunch. La inclasificable artista dejó Los Ángeles por Barcelona /ArchivoAmor a pesar de todo

Son siete testimonios sobre Barcelona. Un director de cine italiano (Giusepe Capotondi), un premiado escritor francés que escribe una novela en verso sobre la ciudad (Mathias Enard), otro narrador francés que ha debutado con una novela en la que Barcelona es casi un protagonista más (Diego Gary), un pintor irlandés que vive a caballo de Nueva York-Barcelona-Munich (Sean Scully), un novelista sudanés que pasó su infancia entre Londres y Jartum (Jamal Mahjoub), un artista japonés (Masafumi Yamamoto) y una explosiva artista (música, cine, fotografía, performance, spoken word, literatura, ensayo…) criada en el Nueva York punk (Lydia Lunch).

Los siete tienen en común su apuesta por la cultura y que han elegido Barcelona para vivir. En esta página se resumen sus opiniones sobre lo que no les gusta: hurtos, turismo masivo, venta descontrolada de droga, ruido y suciedad. Pero Barcelona –por eso la han elegido– les fascina. Los lectores podrán encontrar entrevistas individuales con cada uno de ellos en la web de La Vanguardia a partir de la próxima semana.

Ciudad de rateros. “Barcelona es conocida en el mundo como la ciudad más deshonesta de Europa, la ciudad de los rateros”, dice desde su estudio de Nueva York el artista irlandés Sean Scully, que tiene casa y taller en Barcelona (Ausiàs March y Girona)y considera a su galerista Carles Taché “mi familia barcelonesa”. Scully alaba “el carácter de la gente de Barcelona, que salió a las calles para protestar contra la guerra de Iraq”, aunque cree que “es hora de poner un poco de orden. Barcelona quizás por todos sus años de reacción al fascismo es hoy demasiado tolerante y liberal y se consienten situaciones que tienen un límite”. Jamal Mahjoub (vive a doscientos metros de la Sagrada Família) es un escritor sudanés de una familia del norte musulmán y también se queja de la inextinguible plaga de hurtos: “Barcelona tiene ya la reputación en todo el mundo de ser una ciudad de carteristas”. Y el pintor japonés Masafumi Yamamoto, que vive en Consell de Cent y tiene su taller en Avinyó, lamenta: “Los hurtos ya se extienden a diario en el Eixample. Y la suciedad de la ciudad no se da sólo en la parte baja, también en Pedralbes”.

Droga. Diego Gary, hijo del escritor Romain Gary y de la actriz Jean Seberg, ha reflejado en la novela S. ou l”esperance (en Galaxia Gutenberg en marzo) las peripecias vividas en Barcelona durante siete años. Tuvo un bar en Escudellers (Los Álamos) y ahora una galería-café-librería en Joaquín Costa, Lletraferit. “Mi mujer y yo nos planteamos regresar el año próximo, seguramente para vivir en el Eixample”, dice desde París. Gary tuvo una mala experiencia con la policía: “Estaban interrogando a mis camareros y me acerqué para interesarme sobre lo que pasaba. Sin darme oportunidad de decir que era el dueño del bar, me golpearon e intentaron romperme la cabeza sobre el asfalto”.

Gary dice que “además de la inseguridad y de que el peligro de robo es insoportable, hay mucha suciedad y, sobre todo, mucha droga. Realmente el problema es muy grave. En el Gòtic te ofrecen droga por todos lados y cuando mis amigos quieren enviar a sus hijos a Barcelona siempre les alerto. En Arc del Teatre ves a chicos inyectándose en el suelo entre bolsas de basura y en el autobús de Montjuïc, a todos esos pobres chicos, demacrados, que van a buscar sus dosis”.

Lydia Lunch, que hace cinco años, cuando ganó Bush, dejó Los Ángeles para vivir en Barcelona (cerca de la Sagrada Família), es una artista alérgica a las etiquetas. Ha colaborado con Sonic Youth, Brian Eno y Nick Cave. También con Mark Cunnigham (ex Mars, actual Bèstia Ferida), residente desde hace años en Barcelona, plaza Goya. Lunch nació en el gueto negro de Rochester (Nueva York) y ha vivido en Brooklyn, Minneapolis, Nueva Orleans, Los Ángeles y Londres, y no puede estar en más desacuerdo. Lo que más le gusta de la ciudad es “la paz de la vida diaria”, dice desde Berlín, donde está de gira con su grupo. “Para droga, la que había en los alrededores del antiguo Zeleste en los años 80″, comenta su compañero, el músico Marc Viaplana. La llegada de Lydia Lunch a Barcelona fue determinante para que Virginie Despentes, directora del filme Baisse-moi y del libro Teoría King-Kong, se instalara también en la ciudad, donde las dos publican en Melusina.

La plaga turística. Scully ha borrado la Rambla de su itinerario: “Antes, uno de mis placeres era acercarme a un quiosco y comprar prensa inglesa, ahora me enferma pensar cómo era antes”. El francés Mathias Enard, que vivió en Irán, Siria, Líbano y Roma, y se ha instalado en una empinada calle del Poble Sec, también ha dejado de ir por la Rambla. Jamal Mahjoub cree que “Barcelona se ha estandarizado y ha vendido su alma a la especulación urbanística y a la mcdonalización; ha perdido su personalidad”. En cambio, Giuseppe Capotondi, que reside en Roger de Llúria, y que debutó en la última Bienal de Venecia con el filme La doppia ora, cree que “se está exagerando mucho. Participo en un bar en el Gòtic, muy cerca de la Rambla, y creo que ahora estamos mejor que hace cinco años. Tampoco veo tantos robos”. Según Capotondi, “ya ha parado la llegada de italianos a Barcelona”.

Cosmopolitismo, provincianismo. Los entrevistados para este reportaje proceden de países de habla no castellana y ninguno de ellos se queja de que haya dos idiomas, “Al revés. Los problemas los he tenido –dice Jamal Mahjoub– por no poder hablar el catalán que he aprendido. En muchos sitios, bares, tiendas, sólo saben castellano”. Enard, además de francés, alemán, inglés, castellano, italiano, farsi y árabe, hace sus pinitos en catalán. Ve tres Barcelonas: “La capital de Catalunya, una gran ciudad española y un puerto europeo y mediterráneo. Esto es lo que la hace atractiva, su diversidad. Si una de ellas dominara sobre la otra, perdería inmediatamente su encanto”. Enard escribe una novela en verso sobre la ciudad, en la que aparecen, mezclados en pocos metros cuadrados, galerías, el Macba, las prostitutas pakis, árabes…

Inmigrantes. Mahjoub lanza un aviso: “En el Raval se están produciendo cambios sociales muy rápidos y he visto tensiones. Hay que ir con ojo, porque si de estas tensiones se llega a los tiros, la situación se hará muy compleja”. Enard, que también habla árabe, no vislumbra una situación explosiva. “Sí hay disputas, porque los pakistaníes son los que tienen más dinero ya veces hay discusiones con un árabeouncentroamericano por un local, pero la sangre no llega al río”. Mahjoub da un consejo: “Si el Estado no se ocupa de los musulmanes, ese vacío lo llenan los fundamentalistas, que ponen el dinero y envían sus imanes para predicar que los españoles son unos infieles que no cumplen la ley coránica, la charia, y que hay cambiarlos. La solución es lo que han hecho los británicos tras los atentados del 11-J: promover desde el Estado una charia para sus musulmanes”. Yamamoto piensa que los inmigrantes han de adaptarse a la sociedad de acogida: “No puede ser que en sus países de origen lleven a la cárcel a quienes llevan minifalda y que en Europa quieran imponer el velo”. Enard cree que uno de los retos de Europa es no crear fronteras internas con las comunidades no cristianas.

Acabar la Sagrera queda en mans de les plusvàlues o d’altres pactes

novembre 22, 2009

• L’ajuntament cedirà a Adif el seu benefici urbanístic i si no n’hi ha prou, es buscaran «fórmules»
• L’Estat pagarà els 416 milions de l’estructura i vies, però els 287 de l’interior pengen del totxo

Ramon Comorera (El Periódico)

L’enginyeria financera per construir la macroestació de la Sagrera s’està revelant gairebé més complexa que la del formigó i els rails. L’esclat de la bombolla immobiliària va desestabilitzar un projecte pactat el 2002 en bona part sobre unes altes plusvàlues. Quan aquestes s’han volatilitzat, Estat, Generalitat i Ajuntament de Barcelona han hagut de buscar una altra sortida. Ahir es va conèixer la lletra menuda del publicitat acord del maig amb el nou ministre de Foment, José Blanco. El bipartit municipal va aprovar amb el suport crític d’ERC i el rebuig de CiU i el PP una modificació del conveni que deixa en mans del benefici urbanístic la segona fase de les obres, l’interior de l’estació. Si amb aquest no n’hi ha prou, es diu que les parts «estudiaran fórmules».
Estava clar que dels 702,5 milions que costa ara la instal·lació, 161 els posava Adif i 255 Foment amb càrrec a la disposició addicional tercera de l’Estatut sobre inversió en infraestructures del 18,5% del PIB espanyol que correspon a Catalunya. Faltaven 286,5 milions per completar l’enorme xifra i poder licitar la primera part de l’obra, corresponent a l’estructura de formigó i les vies, en la segona meitat d’aquest any com s’havia anunciat.

180.000 METRES DE SOSTRE / Perquè això sigui possible, l’ajuntament ha acceptat ara cedir a Adif l’aprofitament urbanístic que legalment li correspon sobre els 180.000 metres quadrats de sostre edificable aprovats en el pla d’ús terciari del 2004. Adif avançarà així els diners, cosa que permetrà, segons el tinent d’alcalde Ramon García-Bragado, «una licitació immediata», al desembre.

No obstant, el fet que s’utilitzin d’aquesta manera les plusvàlues dels edificis d’oficines i hotels que van sobre l’estació, recursos destinats primer a la cobertura de vies i a urbanitzar la zona, obre interrogants sobre quins fons hi haurà per a aquests últims treballs. El canvi del conveni estableix que si els recursos obtinguts són més elevats que el pressupost, Adif destinarà l’excedent a l’explotació de l’edifici i a altres inversions ferroviàries. Al contrari, si falten fons s’haurà de recórrer al sòl aportat per les parts i en última instància a les citades noves «fórmules».

García-Bragado va negar amb rotunditat, davant els embats de l’oposició, que aquesta alambinada operació suposi «que l’ajuntament posi més diners, s’endeuti o augmenti l’edificabilitat». En canvi, va assegurar, «sí que permetrà l’inici de les obres» com s’havien compromès les tres institucions que integren el consorci Barcelona Sagrera Alta Velocitat. Va insistir que amb el conveni del 2002, l’estació no estava assegurada i ara «sí que ho està».

PAS DE TRENS / L’inici en les pròximes setmanes del procés per adjudicar les obres hauria de permetre que aquestes comencin el 2010 i que el 2012 la infraestructura ferroviària estigués a punt perquè hi passin els trens procedents de Sants. Amb permís, és clar, del túnel que s’ha d’excavar sota l’Eixample i també del que ha de travessar Girona, l’obra més endarrerida de tot l’enllaç fins a la frontera francesa. El que no s’haurà acabat d’aquí a tres anys serà l’interior de l’estació, que inclou també en les seves enormes dependències una parada de Rodalies i una de busos.

DOS ANYS DE RETARD / El convergent Joan Puigdollers va desqualificar la proposta presentada per Bragado a la comissió d’urbanisme municipal assegurant que implicarà un altre canvi del pla general metropolità, de manera que el pla s’allarga com a mínim dos anys més. Fins i tot va ironitzar dient que si se segueixen acumulant retards, serà un govern de CiU el que acabarà construint l’estació.

El regidor d’ERC Ricard Martínez va condicionar el seu decisiu vot al fet que no hi hagi nous canvis de planejament i va dir que el seu suport no serà definitiu fins que Foment hagi licitat realment l’obra. Enrique Villagrasa del PP es va sumar a les crítiques dures i va qualificar de «nefasta» la gestió del bipartit.

La degradació del Raval acaba la paciència veïnal

novembre 5, 2009

La regidora admet que el barri necessita «una actuació més intensa i efectiva»

(El Periódico)

Tràfic de drogues constant i a qualsevol cantonada, prostitució pel carrer i tot el que aquesta comporta, petits (i no tan petits) furts, soroll i brutícia. Aquest és, molt a desgrat seu, el pa de cada dia dels esgotats veïns del Raval, cosa que ha sobrepassat de llarg la seva paciència. Així l’hi van fer saber per enèsima vegada a la regidora de Ciutat Vella, Itziar González, en l’audiència pública del districte, celebrada dimarts.
Després d’un estiu mogut (la de dimarts va ser la primera audiència pública des del juny), els veïns, molt alterats per la degradació del barri, que alguns van qualificar com «la claveguera de Barcelona», van aprofitar la trobada per compartir tot el seu malestar amb la regidora, que va aguantar amb aplom més de tres hores de retrets. Des de les molèsties causades per la sala de venipunció Baluard, fins als pisos que les prostitutes usen per desenvolupar la seva activitat econòmica.

COMPRENSIÓ I PACIÈNCIA / «En primer lloc vull deixar clar el meu profund respecte per tot el que esteu plantejant», va iniciar la seva intervenció González, xiulada per gran part de la sala, que aixecaven cartells amb el lema Volem un barri digne, firmats per la Plataforma Raval per Viure. Dit això, la regidora va apuntar que «la situació del Raval mereix una actuació més intensa, coordinada i efectiva, i aquest és el meu compromís». I es va defensar d’una de les crítiques més repetides pels assistents: «En cap moment hem negat la realitat», va afirmar González, que va admetre que el barri necessita més control i coordinació, cosa per a la qual ella mateixa ha demanat en reiterades ocasions més eines tant a l’ajuntament com a la Generalitat.

Després de les queixes, la regidora va reivindicar el que va qualificar com a «petits èxits». «Hem demanat ordres d’allunyament als reincidents i estem redreçant problemes complexos, com els casos sagnants de mobbing», va apuntar abans de posar èmfasi en els esforços que està dedicant el seu equip a la recerca de noves fórmules per atendre «la intensitat d’aquests fenòmens». Sobre els pisos prostíbul, la gerent del districte, Mercè Massa, va afirmar que s’està treballant molt en aquesta línia. «Aquest mes se n’han tancat 12», va precisar la gerent.

NOVES PANCARTES / Minuts abans de començar l’audiència pública, i a pocs metres de la seu del districte, l’associació de veïns del Raval va organitzar una roda de premsa per presentar la nova campanya de cartells amb el missatge «Ajuntament, el Raval no aguanta més», amb què pretenen inundar el barri penjant-ne més de 3.000.

El president de l’associació més activa de veïns, Josep Garcia, va aprofitar la trobada amb els periodistes per exigir la dimissió de la regidora, demanar al jutge de l’Audiència Baltasar Garzón que investigui la «ràpida i sospitosa» reforma urbanística del barri i apuntar la possibilitat de presentar-se a les pròximes eleccions municipals amb una encara en l’aire plataforma veïnal.

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