Los chiringuitos de la Barceloneta no podrán poner música si quieren renovar sus licencias

Abril 25, 2007

Barcelona. (EFE).- Los chiringuitos de la playa de la Barceloneta que han renovado este año su licencia municipal se han encontrado con la condición de que no pondrán poner música ambiental en sus establecimientos si quieren prorrogar el permiso que concede el Instituto de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Barcelona.

El portavoz de la Asociación de Chiringuitos de Barcelona, Eudald Lligoña, ha informado de que entre los requisitos para la continuidad de la contrata municipal se establecía que estos chiringuitos no podrían tener música, a pesar de que -ha recordado- el año pasado el Ayuntamiento les obligó a instalar unos limitadores que impedían que la música superara los 65 decibelios y “de que no se han registrado quejas de los vecinos de la zona”.

El limitador en línea que se instaló en los chiringuitos iba acompañado de un micrófono para medir el sonido ambiental a diez metros del establecimiento con objeto de controlar el ruido añadido que puedan provocar los clientes de los establecimientos Lligoña ha apuntado que se da la paradoja de que mientras los chiringuitos de la Barceloneta tienen que cerrar a la medianoche, los bares que se encuentran más próximos a las zonas habitadas del barrio tienen horarios más extensos y además siguen poniendo música, por lo que se ha preguntado cuáles son las razones para este veto “incoherente”.

El portavoz de esta asociación ha recalcado, no obstante, que la relación de los hosteleros con Parques y Jardines es “cordial”, pero que siguen reclamando que se corrija esta “discriminación”, que a su juicio no ha tenido en cuenta el coste que supuso para los empresarios la puesta en marcha el año pasado de los limitadores.

Además, ha apuntado que para sufragar la contrata y los “costes cada vez más elevados”, los dueños de los chiringuitos, al menos los del distrito de Sant Martí, reclaman disponer del mismo horario que el resto de los establecimientos hosteleros de la ciudad, es decir poder cerrar a las 2.30 los laborables y a las 03.00 las vísperas de festivos.

La Vanguardia
25-04-07

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