El barrio ha vivido desde siempre aislado de la ciudad por las grandes arterias viarias
| PRESUPUESTO El Ayuntamiento solicita 40 millones para llevar a cabo su proyecto de intervención en Trinitat Vella |
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| UN BARRIO SEPARADO Desde su origen, Trinitat Vella ha sido un barrio aislado, una realidad que ahora se quiere solventar |
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L. SIERRA | A. JUSTÍCIA - 30/04/2006
BARCELONA
En Torre Baró no hay prácticamente aceras. Tampoco llega el gas ciudad y la recepción de la señal de internet deja mucho que desear. El alcantarillado es insuficiente y en la superficie abunda lo que debería ir soterrado, como las conducciones del alumbrado público o las torres de electricidad en el torrente de la Torre Vella, lo que los vecinos siempre han llamado el barranco. En este barrio de la ladera de Collserola más de un centenar de viviendas, casi todas unifamiliares, de autoconstrucción, están afectadas por un plan especial de reforma interior (PERI) del año 1985 y pendientes de expropiación y derribo. Se construyeron en zona forestal, como otro centenar largo de casas que ya han sido derruidas en los últimos años.
"Si entra en la ley de Barrios, se podrá hacer en cuatro años lo que seguramente tardaría diez años más", según Gregoria García, presidenta de la asociación de vecinos de Torre Baró. Este barrio, junto con la vecina Ciutat Meridiana (tan diferente, con bloques de 4, 6, 12, 20 plantas), opta a una de las ayudas que otorgará el Gobierno de la Generalitat en la tercera tanda de subvenciones en aplicación de la citada ley. Un tercer barrio barcelonés, Trinitat Vella, al otro lado de la autopista, también intenta por segunda vez acceder a estas ayudas. Todos los municipios que optan a las subvenciones – que obliga a cada Ayuntamiento a costear el 50 % del proyecto- tienen como objetivo llevar a cabo mejoras que están pendientes desde hace años.
"Es un barrio desordenado", suelen definir muchos vecinos, que valoran el carácter semiforestal de Torre Baró, alejado de la congestión del centro de la ciudad y desde hace poco relativamente bien comunicado gracias al ferrocarril y el metro ligero (línea 11). El proyecto presentado por el Ayuntamiento a la Generalitat quiere recuperar mucho tiempo perdido y poner orden urbanístico. Un elemento principal del proyecto es urbanizar las vías principales de Torre Baró y sus conexiones con Ciutat Meridiana y otra barriada vecina, Vallbona. Así, se prevé la ampliación de la plaza de los Eucaliptus, entre las estaciones del metro y de Renfe, y la remodelación de la avenida Escolapi Càncer, que sube desde esta plaza serpenteando montaña arriba.
En la parte baja del barrio ya se ha aprobado, hace un mes (en el desarrollo de aquel PERI de 1985), un proyecto de urbanización que comportará la construcción de más de 375 viviendas, incluyendo un bloque de nueve plantas, donde hoy hay una pista polideportiva. Las nuevas viviendas, de protección, no entran en el proyecto para el que se pide la subvención de la ley de Barrios. Esta ayuda, si llega, no superará los 40 millones de euros.
En Ciutat Meridiana tienen problemas diferentes de los de Torre Baró. En su proyecto destaca la instalación de ascensores exteriores en los bloques vivienda de menos de ocho plantas (hay decenas de bloques así), y numerosos arreglos de calles. Los vecinos plantean, además, otras peticiones, como la construcción de aparcamientos subterráneos.
Cualquiera que se pasee por el barrio de Trinitat Vella apreciará en sus calles ese algo de aislamiento obligado al que se ha visto sometida la zona desde que arterias como la ronda de Dalt o la Meridiana la sometieron durante años a una separación territorial del resto de la ciudad. Un aislamiento que aún hoy se percibe en las calles y que precisamente quiere borrar el Ayuntamiento mediante su proyecto de intervención integral del barrio.
La intervención prioritaria que prevé el Ayuntamiento en el barrio se centra precisamente en construir un enlace entre la ronda de Dalt y la Meridiana. Una obra que permitiría conectar mejor el barrio con el resto de la ciudad, a la vez que evitaría la circulación de vehículos pesados por la zona. Para ello se destinarán casi dos millones de euros y el calendario previsto de ejecución se prevé en el marco del 2009-2010.
Antes de ser el barrio que se conoce en la actualidad, Trinitat Vella era un extremo alejado de Barcelona independiente de Sant Andreu del Palomar. Popularmente se conocía como el Coll de Finestres. En 1413, se construyó la capilla de la Trinitat, que subsistió hasta la guerra del Francés, cuando fue pasto de las llamas.
La Trinitat era una zona muy desértica, a pesar de las viñas que se cultivaban en la zona alta y que subsistieron hasta entrados los años cincuenta. Un aspecto rural que cambió radicalmente entre 1952 y 1954 con las primeras oleadas migratorias. Parte de las viñas fue desapareciendo a favor de grandes bloques de pisos. También se construyó la prisión que vino a denominarse con el mismo nombre que el barrio. La política de expansión de nuevos viales de circulación separaron Trinitat en dos barrios: Trinitat Vella y Trinitat Nova. El tren del norte desapareció en 1960 y un año más tarde se inauguró la prolongación de la avenida Meridiana.
Los límites del barrio los conforman el río Besòs, la citada Meridiana, la carretera de Ribes y el paseo de Santa Coloma. Son la frontera de un barrio cuya superficie se estima en 84 hectáreas y donde habita una población calculada en 8.000 habitantes. El último cambio urbanístico de importancia fue la construcción del Nus de la Trinitat, en 1992, que pese a dotar el barrio de la mayor zona verde del distrito también contribuyó a acentuar más si cabe la separación del barrio con el conjunto de la ciudad.
La idiosincrasia de Trinitat Vella es más la de un pueblo que la de un barrio de gran ciudad. Un pueblo cuyo aislamiento le ha impedido participar de las mejoras globales de la capital catalana de los últimos años, lo que ha acelerado su degradación. Tanto es así, que la mayor queja de los vecinos es sobre los guetos delictivos que se han creado en determinadas zonas del barrio. Una huella física de este fenómeno es la antigua estación de bombeo de Aigües de Montcada, un edificio situado en pleno corazón de Trinitat Vella que en 1992 fue cedido al Ayuntamiento y que, al no disponer de un personal fijo, fue sistemáticamente objetivo de actos vandálicos. Incluso el Consistorio reconoce que más de 25 jóvenes en situación de riesgo social, con consumo y tráfico de drogas, habían convertido la antigua estación en su vivienda.
El proyecto de intervención integral que prevé para el barrio el Consistorio prevé convertir este inmueble en un centro especial de inserción laboral. Concretamente se plantea darle un uso formativo a través de la realización de un taller prelaboral de imprenta para los beneficiarios de la renta mínima de inserción, así como una actividad ocupacional de manipulación a través del Centre Especial de Treball. La idea que tiene el Ayuntamiento es, en definitiva, reconvertir inmuebles del barrio y darles un uso social. Entre los proyectos figuran una biblioteca y un centro cívico.