El Ayuntamiento traza sin participación social un mapa con 72 barrios administrativos que rompe el consenso histórico y asociativo logrado a principios de los años 80.
SERGIO PORCELEl pasado 16 de diciembre, 20 años después de la descentralización de Barcelona en 10 distritos, todos nos enteramos por la prensa de la nueva división de barrios que planteaba el Ajuntament. Coincidiendo también con la celebración del III Fòrum Veïnal de Barcelona, donde se consensuó la necesidad de construir un total de 271 equipamientos, el alcalde Joan Clos anunció la propuesta de nuevo mapa para la ciudad diseñado por su equipo de gobierno. La manera unilateral y, aparentemente, poco participativa en la que se lanza la propuesta, junto a la ausencia de un debate previo, ha sorprendido y despertado cierta desconfianza frente al proceso. Además, no es de extrañar, si se tiene en cuenta que el anterior proceso de descentralización, llevado a cabo a principios de los años 80, sí que fue realmente participativo y satisfactorio para la ciudadanía en general. Pero a pesar de todo, la comisión de expertos que acabará de definir los nuevos límites de los barrios, presidida por el alcalde, inició sus trabajos a principios del pasado mes de marzo.
Para el pueblo sin el puebloLa iniciativa, según la plantea el gobierno municipal, es un nuevo impulso para lograr una ciudad más próxima, que facilite la participación y la dotación de equipamientos. Pero estos planteamientos chocan claramente con la manera en que se ha iniciado el proyecto. Tanto la propuesta que hay encima de la mesa como el proceso de decisión que se ha diseñado para aprobar el proyecto demuestran hasta el momento un grave déficit participativo.
En cuanto a la propuesta, el nuevo mapa que propone el Ajuntament, elaborado íntegramente en los despachos municipales y sin debate previo con la ciudadanía, está bastante avanzado, lo que dificultará a priori el esperado consenso entre todos los agentes sociales. El mapa propuesto tiene 72 barrios, uno más que el mapa de ahora, en el que los 10 distritos actuales aglutinan cada uno entre 4 y 10 de estos barrios. También se busca que cada barrio tenga una población que vaya desde los 5.000 a los 50.000 habitantes, aunque se presentan algunas excepciones de barrios que por tener fronteras naturales o muy consolidadas no se modificarán. Es el caso de Gràcia, que supera el máximo deseado con más de 56.000 habitantes, y, por otro lado, el de Vallvidrera, Les Planes y Tibidabo, que no llegan a los 5.000. Esta nueva redistribución implica que, a parte de conservar 40 barrios ya existentes, se produzca la fusión entre diferentes barrios en varios distritos como Les Corts, Nou Barris y Horta-Guinardó, entre otros. Por otro lado, también se prevé la división de determinados barrios, lo que afecta en gran medida al distrito de Sant Martí, que pasa de 4 a tener 10, y en menor grado a l’Eixample, Sants y Sarriá-Sant Gervasi. Por último, el Ajuntament también propone crear 3 barrios nuevos, ubicados en l’Eixample, Sants y Sant Andreu.
Con respecto al proceso de toma de decisión, las carencias participativas también son bastante evidentes. Se ha creado un órgano principal que llevará el peso del proyecto, la Ponència de Reconeixement i Impuls dels Barris, que tan sólo está constituida por los 5 grupos municipales y una veintena de expertos externos, quedando fuera entidades y ciudadanos. Este órgano será el responsable de desarrollar el contenido técnico, referido a los nuevos límites de los barrios y la definición de las dotaciones y servicios que corresponderá a cada uno. Entre los especialistas que forman parte de la Ponència se encuentran el urbanista Jordi Borja, los exconcejales Jordi Bonet y Teresa Perelló, los arquitectos Alfonso Pérez-Guerra y Jesús Portabella, la socióloga Anna Alabart, el periodista Josep Maria Huertas Claveria, el director de la Fundació Jaume Bofill Jordi Sánchez, los geógrafos Carles Carreras y Santiago Cucurella, la directora del Institut d’Estudis Regionals i Metropolitans de Barcelona Carme Miralles y el catedrático de Ciencia Política Joan Subirats.
El papel participativo de ciudadanos y entidades cívicas queda relegado simplemente a un órgano de carácter consultivo, el Consell Ciutadà. Aquí, los participantes debatirán la primera propuesta elaborada por la Ponència y podrán proponer modificaciones, que serán, o no, consideradas por los expertos. Finalmente, la Ponència, atendiendo a la información obtenida del proceso participativo, reelaborará el documento introduciendo los aspectos que encuentre oportunos para que, finalmente, sea aprobado por el pleno del Ajuntament.
Otros tiempos, otros actoresEl precedente creado por el proceso descentralizador de los 80 incrementa las dudas sobre el presente proyecto. Entonces las modificaciones sobre el mapa franquista que dividía Barcelona en 12 distritos se planteó de otra manera, y el funcionamiento fue totalmente diferente. ¿Qué ha ocurrido en estos últimos años para que ahora se produzca una rebaja participativa tan sustancial? Según explica Anna Alabart, miembro de la actual comisión de expertos que estuvo presente también en el anterior proceso, tras las primeras elecciones democráticas se inició un profundo debate sobre la necesidad de redefinir los distritos que había entonces por su disfuncionalidad. Eran muy desiguales y cortaban barrios, por lo que era extremadamente importante conocer los límites de los barrios para empezar a pensar en unos distritos que los respetasen.
Fue la Federació d’Associacions de Veins i Veïnes de Barcelona (Favb) a la que se encargó el diseño del mapa de barrios, mientras que el Ajuntament se dedicó a delimitar posteriormente los distritos, como unidades de territorio de carácter organizativo y político. El mapa de la Favb se presentó en diciembre de 1980, tras dos años de trabajo, y el Ajuntament lo aceptó, lo usó, pero no lo aprobó. “Fue un proceso muy cuidado”, dice Anna Alabart, “las asociaciones de vecinos diseñaron un mapa de barrios y el Ajuntament, paralelamente, el de distritos”.
Para empezar a diseñar el mapa de barrios, la Favb elaboró primero un mapa con la información que tenían las asociaciones sobre sus barrios. Este primer borrador todavía contenía numerosas imperfecciones, entre “zonas de nadie” y barrios que se pisaban entre ellos, pero fue el plano que se utilizó como base para ir afinándolo poco a poco. A partir de aquí, se inició un largo trabajo para resolver los límites de los barrios mediante criterios históricos y socioeconómicos, además de tener en cuenta, incluso, de dónde se consideraban las personas que vivían en los barrios. También se intentaron conseguir unos mínimos de homogeneidad en el tamaño de los barrios y se introdujo una comisión de expertos para que aportaran neutralidad y criterio al proyecto. El resultado fue enormemente satisfactorio para todos los agentes sociales del momento y contó con un amplio consenso.
InterrogantesPero, ¿a qué obedece la nueva propuesta lanzada por el Ajuntament? ¿Es el momento idóneo para plantear una nueva división de los barrios? Aunque de momento es pronto para sacar cualquier conclusión al respecto, los comentarios de algunos entendidos en la materia apuntan a la precaución. Por su lado, la socióloga Anna Alabart alude que, después de las grandes operaciones urbanísticas de los últimos años, quizá había llegado el momento para revisar el mapa de Barcelona. “Los barrios no son estáticos. Es evidente que, por ejemplo, el Poblenou de los años 80 no es el mismo que el de ahora. Los vecinos cambian, vienen, se van…Pero para decidir cambiar el barrio habría que examinarlo muy bien antes”.
Desde el movimiento vecinal, Eva Fernández, presidenta de la Favb, ha planteado la posibilidad de que se tratase de una cortina de humo frente a la demanda urgente de equipamientos que han efectuado las asociaciones de vecinos. Una idea que comparte
Albert Recio, presidente de la AV de Prosperitat y economista de la Universitat Autònoma de Barcelona, quien explica que “una de las hipótesis sobre el origen de la propuesta puede ser como contraprogramación al Fòrum Veïnal. Ante la demanda de un Plan de Equipamientos, el Ajuntament plantea delimitar primero el territorio para repartir los equipamientos”. El economista también piensa que determinar un pack de equipamientos por cada barrio no es lo más adecuado, ya que en este caso las fronteras no son lo más importante. Otra voz de la Favb, la del vocal de la junta y Presidente de la Asociación de Vecinos de Poblenou Manel Andreu, indica que “cambiar el mapa de barrios no es un tema prioritario, el PAM no lo contempla. Además, las razones que esgrime el Ajuntament para hacerlo (facilitar la participación a través de los Consellers de Districte y diseñar el plan de equipamientos), son independientes de los barrios, dependen de los distritos, y éstos no los van a tocar”.
Sistema clientelar
Albert Recio, refiriéndose a la figura del Consell de Districte, una de las piezas clave en el nuevo proyecto para favorecer la participación ciudadana, alerta también sobre el peligro de que se implante un sistema participativo desde la Administración que debilite al movimiento asociativo. “Ahora el movimiento asociativo participa en temas que afectan a toda la ciudad. Si se canaliza la participación por barrios, a través de una figura institucional, se crearía un sistema más clientelar.” Según el economista, el Ajuntament lo tendría mucho más fácil para actuar en barrios donde no existiera un tejido asociativo fuerte. De momento, desde la Favb tampoco se muestran muy satisfechos con la participación que garantiza Joan Clos. Según afirma Manel Andreu, “ha empezado mal, las entidades y los barrios nos hemos enterados por los medios de comunicación de la propuesta”.
Desde el pasado 7 de marzo la Ponència de Reconeixement i Impuls dels Barris se encuentra trabajando en una primera propuesta de mapa que deberá presentar en mayo. El Ajuntament prevé tener el mapa listo y aprobado para diciembre, antes de que se acabe el año. Mientras, a los ciudadanos sólo nos queda esperar que el resultado del proceso que se ha iniciado sea, por lo menos, igual de satisfactorio que el que se llevó a cabo a principios de los 80.
Los nuevos barrios en la propuesta municipal1-Raval2-Gòtic3-Barceloneta4-Rivera5-Fort Pienc6-Sagrada Família7-Dreta de l’Eixample8-Esqu.de l’Eixample (zona central)9-Esqu.de l’Eixample (zona alta)10-Esqu.de l’Eixample (zona baixa)11-Sant Antoni12-Poble Sec13-Zona Franca (nou barri)14-Zona Franca-Montjuïc15-Font de la Guatlla16-La Bordeta17-Hostafrancs18-Sants (nucli)19-Sants (zona Badal)20-Les Corts (entorn Barça)21-Les Corts (nucli)22-Les Corts (entorn Diagonal)23-Pedralbes-Zona Universitària24-Sarrià25-Vallvidrera-Tibidabo-Les Planes26-St.Gervasi (entorn pg.Bonanova)27-Sant Gervasi (mercat Tres Torres)28-Sant Gervasi (mercat Galvany)29-Sant Gervasi (nucli)30-Sant Gervasi (entorn Putxet)31-Penitents32-El Coll33-La Salut34-Gràcia35-Camp d’en Grassot36-Parc de les Aigües37-Can Baró38-Guinardó39-Font d’en Fargas40-Carmel41-Taxonera-La Clota42-Sant Genís dels Agudells43-Montbau44-Vall d’Hebron45-Horta46-Villapicina47-Turó de la Peira48-Porta49-Prosperitat50-Verdum51-Guineueta52-Canyelles53-Roquetes54-Trinitat Nova55-Torre Baró-C.Meridiana-Vallbona56-Trinitat Vella57-Bon Pastor (inclou nou barri)58-Sant Andreu (estació TGV)59-Sant Andreu60-Sagrera61-Congrés62-Navas63-Camp de l’Arpa64-El Clot65-Poblenou (zona 22@ponent)66-Vila Olímpica67-Poblenou68-Diagonal Mar69-Besòs-Maresme70-Poblenou (22@-llevant)71-Sant Martí72-La Verneda-La Pau